Volvía el fútbol en sevillista tras el parón por las selecciones, menos mal, y saltaban al Ramón Sánchez Pizjuán los nuestros con la mente puesta en la difícil meta de alcanzar los puestos de Champions.
Con el 11 “clásico”, con lo que hay. Y más si no se quiere mirar a la cantera y si hay jugadores que han desaparecido o los han escondido. Cosas, de las que esperemos que vayamos teniendo noticias.
Salía tu/mi/nuestro Sevilla bien plantado atrás y con el veneno por las bandas. La primera ocasión llegó tras una jugada por banda izquierda de Perotti que remata fuera con la derecha Jesusito. Minutos más tarde, de nuevo Navas, remata de zurda centrado.
Los minutos van transcurriendo sin problemas atrás, hasta Fazio se suma al ataque. Un balón que saca jugado el central argentino, acaba en balón al hueco a Kanouté, que es desplazado con el brazo dentro del área. Nada.
Pocos minutos después, un jugadón de Perotti acaba en los pies de Navas, cuyo centro es rematado por Negredo. El remate, despejado por el portero, llega de nuevo a Navas que la pone y Kanouté remata alto de cabeza.
Llegaron entonces unos minutos raros, como raro es la situación de Sergio Sánchez o como raro es que Manzano convoque a Rodri si no le va a dar ni un minuto de juego. ¿No sería mejor que siguiera en el filial, y que fuera a calentar banquillo Koné? Aunque lo mejor sería que jugara, porque se lo merece.
El Zaragoza no creaba peligro, y el Sevilla tampoco llegaba con gran claridad. Tras un córner desviado en el primer palo por Cáceres, Negredo remata al lateral de la red.
En la siguiente es Rakitic el que remata, esta vez flojo, tras dejada con el pecho de Negredo a pase de Kanouté. Y poco antes de que se llegara al descanso, llegó el gol.
Jugada de Jesús Navas, por su banda, regatea y la pone rasita al segundo palo. Allí aparece Perotti sólo para empujarla. 1-0 y a descansar.
Y tras el descanso, el despiste. Falta desde la izquierda, botada cerradita al primer palo y aparece sólo un defensa rival, que cabecea a la escuadra. 1-1.
Parecía que volvían casino online los fantasmas por Nervión y esos murmullos en la grada. Pero rápidamente volvimos a ponernos por delante. Quizás pudo ser antes, ya que tras dejada de Negredo a Kanouté, el malí sufrió un plantillazo dentro del área al rematar a portería.
Y en el 56, balón de Navas en largo a Cáceres que cuando va a controlar la pelota dentro del área es trabado por el defensa. Penalti claro. Kanouté remata fuerte a su izquierda, y pese a que el portero toca hace el segundo en sevillista.
El Gigante de Malí se lesiona al rematar el penalti, y es sustituido por Renato. Dando más presencia en el medio del campo. Quizás hubiera sido mejor dar entrada a Rodri, y no cambiar el dibujo, pero como siempre digo quizás.
Durante unos minutos, el Zaragoza se hace dueño del partido y encierra al Sevilla. Que se defiende bien y no sufre en demasía. Varas realiza un paradón a remate rival.
Mientras tu/mi/nuestro Sevilla seguía jugando a la contra y casi llega el tercero. Un pase de Cáceres acaba en remate de Perotti desviado por el portero. A la salida de un córner Fazio remata de puntera y la pelota la sacan sobre la línea.
Al final llegó el tercero (que ilusión le hizo a vuestro Filósofo). Romaric monta la contra y de zurda mete un pase al hueco a Negredo que, tras controlar, es derribado dentro del área. Penalti claro. Negredo, con tranquilidad, engaña al portero y sentencia el partido en el descuento.
3 goles, 3 puntos importantes y ya estamos a 9 del objetivo marcado al principio de temporada. Yo creo. ¿Y tú?
Como dijo el Marqués de Vauvenargues, “Para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir como si nunca se hubiera de morir”. Y ya se sabe que el Sevilla “dicen que nunca se rinden…” y nosotros nunca lo haremos.
ÁS_FdN

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