Hace poco escuché a alguien decir que “el lenguaje lo es todo”. El lenguaje está presente en todo lo que nos rodea, forma parte de nuestras vidas cada milésima de segundo. Yo estoy de acuerdo. Es impresionante la riqueza que tiene el lenguaje y su omnipresencia. Todo lo vivo de este mundo tiene su propio lenguaje y en cada una de las personas hay una diversidad del lenguaje extraordinaria.
La mayoría de la gente cuando escucha la palabra lenguaje lo relaciona automáticamente con nuestro vocabulario, la manera de hablar y escribir que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, el primer lenguaje que aprendemos y con el que podemos comprender muchísimo es el lenguaje corporal. Simplemente con mirar la expresión de un rostro podemos saber los sentimientos de otra persona y saber lo que nos va a decir antes de que abra la boca para dejar salir una palabra. Un bebe comienza su aprendizaje a través del lenguaje corporal, de las reacciones corporales que su madre tiene hacia él. A su vez, una madre comienza a entender a su bebé por el mismo tipo de lenguaje, si sonríe o si tiene muecas de dolor, la madre debe estar pendiente de lo que su hijo quiere transmitirle y aprender a interpretarlo.
