Desde pequeño te he sentido, de hecho has sido mi compañera de viaje a lo largo de toda mi vida. Y pese a que siempre has estado cerca de mí, nunca fuiste de mis preferidas, ni mucho menos. Lo peor es que tú lo sabías, y al igual que yo, no hiciste nada por evitarlo, aunque quizás tú no tenías que hacer nada.
Está claro que el verdadero culpable de esta situación soy yo, y lo sé. Lo sé y por mucho que me armo de valor para decírtelo no puedo, quizás tu mera presencia sea la que me impide sacar de mí lo que realmente quiero hacer en cada instante. Y aunque por momentos, cada vez más, consigo darte la espalda y actúo libremente sin que tú te enteres, apareces cuando menos me lo espero y todo sigue igual.
Tengo muchos recuerdos junto a ti, me acuerdo de la primera vez que me gustó una chica. Allí estabas tú para, con esa mirada fija clavada en mis ojos, complicarme tanto las cosas, y hacer que se me quitaran las ganas de todo. Esa misma mirada que me persiguió durante los años siguientes.
Muchas veces, durante tus parpadeos, conseguía librarme y aunque a veces me arrepentía de no haber seguido tus consejos, otras me acababa riendo de ti. Y hasta era capaz incluso de mirarte a los ojos, orgulloso y sonriente, dejándote las cosas (medio) claras. [Read more…] about A mi querida amiga…



