–Vamos a encender la chimenea, queridos nietos. Sentaos todos por aquí, encima de la alfombra que os voy a contar una historia de amor–
-¿Amor?- dijo uno de los nietos -¿Hoy no hay batallas de esa casa violeta?- -ja, ja, ja Casa violeta no, hijo, La Morada. Y no, hoy no hay batalla alguna que contar-Jooooooo- le dijo el nieto mayor con cara de pucherito…
-La historia que hoy os traigo es la de un marinero- -¿Popeye y sus espinacas?- -Bueno un poco de Popeye sí que tiene, pero no…se trata de la historia de amor de Comodoro con su mascarón de proa. ¿Habéis visto en las películas que los grandes barcos piratas y los grandes galeones tienen en el frontal de su barco la figura de una mujer, ¿verdad? Y que siempre es bellísima, estilizada e inunda el barco de una personalidad arrolladora, cual sirena, ¿verdad?- -Siiiiiiii!!!- contestaron los pequeños al unísono.
-Abu, esa mujer de la que hablas, ¿está muerta?- preguntó con dudas la pequeña del grupo. -Para nada querida, es una recreación de cómo el marinero, capitán del barco la recuerda de sus noches paseando por los puertos de medio mundo-
-¿Cómo has dicho que se llama el marinero, ese?- -Comodoro, pequeño Mario, Comodoro, amo y señor de los mares europeos. Su historia es muy curiosa. Comenzó siendo la reencarnación de Poseidón en La Morada y terminó convirtiéndose en dgfev online casino el elegante dios de los mares, que a mando de sus navíos nos transmite la mar en calma y controla los bríos de los vientos más complicados.-
-¿Y quién es élla?- dijo preocupado el nieto mediano. -Pues ella es una aventurera que apareció dónde hay que aparecer, el día que hay que aparecer, así de la nada, como un espíritu errante que deambula y se detiene dónde la brújula que guía su destino la llevó…Unas calendas después, Comodoro dejó en su Morada, el escrito que con amor escribió en su diario de a bordo y que ahora, pinchando en la foto, podemos leer…

