
A la Fuente del deseo quiere mi madre que vaya…
Así comenzaba la obra del trovador gadita y tomo sus verso para comenzar mi escrito.
Una fuente, un lugar, un órgano, un cuerpo…
Una gota, un recuerdo, una sensación, una vida…estas son las consecuencias, las de arriba los motivos.
Consecuencia y motivo siempre unidos, aunque siempre en orden inverso al escrito. Cuántas veces hemos dicho eso de mira como se pone sin motivo alguno…y las que nos queda!!!
¿Qué es un motivo y cuales sus consecuencias? Gran pregunta, tantas las respuestas que es imposible decir una. Quien no ve un motivo para tal consecuencia en algo que los demás somos incapaces de apreciar…
Una gota, un recuerdo, una sensación, una vida…todo brota de lo mas adentro de su propia fuente, ya sea de piedra, de metal, o de células vivas.
¿Puede una piedra estar viva? ¿Puede un metal estarlo? Si la respuesta es negativa, cómo es que se crea vida a partir de ellos, o más aún, como puede un trozo de piedra crear consecuencias…
No me cansaré de ver como nacen gotas de una fuente y como se hermanan entre ellas para formar auténticos caños consecuentes de dicha unión…
Dijimos que motivo y consecuencia estaban en unión. ¿Será la unión la consecuencia o será el motivo de que se formen?
Llegado este punto, me marcho a aquel escalón, en aquella plaza a seguir contemplando el alumbramiento de moléculas y más moléculas de Hache dos O sin motivo alguno…
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