Cada día de mi vida me encuentro ante la dualidad, y entiendo que como todos; oir y escuchar.
En el caso que me atañe, la dualidad es en voz pasiva, es decir, ser oído y ser escuchado. Que fácil es oir, que difícil es escuchar…
Se dice que oír oyen hasta los animales…y yo digo que mi Turko escucha más que oye. Me escucha cuando lo llamo y entiende que es a él, cuando le grito: “¡A comer!” también me escucha y lo entiende perfectamente…
Cuantas personas nos encontramos en el camino que sólo tienen orejas para oír y ninguno de ellos transmiten sus audiciones al cerebro para asimilaras y entenderlas…
Pues me hallo ante uno de esos seres vivos, bautizados, que solo tienen orejas para oír. Su cara de incredulidad y de pasividad me demuestra que las orejas las tiene limpias pero, y ahí es donde me asalta la duda; ¿No da para más o simplemente pasa del tema?
Yo tengo una respuesta muy valida: ¡¡No da para más porque pasa del tema!!
Es una pena ver cómo hay personas que no saben escuchar, y ahora no me refiero a esta cosita bautizada a la que anteriormente me refería… ¿Cómo se puede ser tan duro de mollera? Este tipo de seres vivos, llamados personas, son aquellas que te miran, o no, te oyen y así se quedan. Lo que viene siendo eso de lo que le entra por una oreja le sale por la otra…
Y ahora la duda más importante, qué hacer con estas personas si por mucho que le digas las cosas siguen a su bola, a su ritmo o incluso a lo que le dictan sus cojones.
Si alguien tiene la respuesta que la deje en forma de comentario y me ilumine…
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