Esto será lo que te dije que haría…
Érase una vez……..Bueno voy a dejarme de rollos de cuentos de hadas.
Un día te vi, me crucé contigo y me hiciste gracia. Yo andaba a mis cosas y tú a las tuyas y poco más.
Nuestros saludos eran correspondidos y poco más…
Alguna que otra risa habíamos echado por algún motivo o alguna de las tonterías de los que por allí andaban. Poco mas…
De buenas a primeras mi vida da un giro radical, -si 360 grados te devuelven al mismo sitio, yo di tropecientas vueltas a la circunferencia de los radianes de la vida- y al tratar de empezar a parar me topé contigo.
Ya no eras la que me hacía reír, aunque seguías en tus treces, ya no me saludabas aunque seguías haciéndolo. El trompo que escribe se paró y te miró y comprendió que lo que necesitaba era seguir girando.
Ahora la vida no era el equilibrio; la punta de la peonza se desgastaba hasta saltar por los aires y juntos, cuerda y trompo empezaron a girar…
Giros y más giros y ni un atisbo de necesitar biodramina. El vértigo de las alturas se convirtió en normalidad y empecé a comprender que las palabras y los malos rollos no importaban porque los dos puntos y el paréntesis se unían en mi cara para pintar la mayor de las sonrisas cada instante.
Tengo que reconocer que las montañas rusas nunca fueron mi debilidad, y ahora subo y bajo anclado a tus giros. He comprendido que la vida es así, un girar, un subir, un bajar… Aún me cuesta lo mío, y lo sabes, pero día que pasa el paréntesis que representa mi sonrisa es cada vez más negrita y eso es lo que importa.
Por esto y por mil cosas que nos guardaremos para siempre, mi querida princesa…
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