Ventanas tapiadas, ventanas tapadas…
Ventanas alineadas, reflejos de la nada…
Conductos de aire adornan las vistas. Tuberías, codos y manómetros…
Un poco más a la derecha un césped a punto de morir del pisar de decenas y decenas de personas que buscan cobijo en él para evitar el agobio del lugar durante unos minutos al día.
El rosa palo y el beige se confunden a mi izquierda. El blanco da el toque colorido. Imaginaos que divertido todo…
Cielo encapotado, algunas gotas se escapan del techo gris que nos cubre. Cero cobertura, la ciudad duerme.
Justo cuando acaba el poco verde presente se eleva un edificio, uno de esos dónde cada nuevo aliento es un halo de esperanza para la humanidad y dónde cada grito de dolor es una alegría nueva.
A lo lejos, edificios…
Cual «usted esta aquí» me hallo. Me veo asomado a esta ventana en busca de un poco de aire que me distraiga del sueño, me miro y me veo serio, aburrido, la situación sin ser dramática, ni mucho menos, es pesada, nada agradable. La vida es así…
Pues a pesar de todo, de los colores apagados, del cielo triste, y lo gris de la situación, sólo se me ocurre hacer una foto y escribir un tweet: «Pinta tu realidad de colores…» y subo esta foto:

Es el momento de poner buenas caras, de esperar a que el Lorenzo venza su batalla contra las nubes y pintarle un bigote enorme que saque una sonrisa al más indigesto personaje.
Sed Felices y sonreíd!!!!
Esta historia tiene un final feliz que ya estamos viviendo…
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