Estás por todas partes, en cualquier esquina, escondido y bien visible. Desapareces en la transparencia de las ventanas y amaneces en los suelos mojados por los charcos. Fabricas imágenes a tu antojo y casi nunca estás cuando realmente se te necesita.
Proporcionas alegría y desesperación, aunque la mirada sea tan fugaz y ni siquiera se llegue a ver algo concreto. A veces con eso vale, por poco que sea.
Tan importantes en nuestro día a día que ya te buscamos sin buscarte, apareces y llamas la atención, cambiando la mirada en tu búsqueda.

La culpa no es tuya, claro que no, y seguramente tampoco del que te hace cómplice. El culpable es otro, el mismo que nos proporciona la necesidad de vernos en ti, el mismo que hace que solo se vea lo de fuera, olvidando lo de dentro.
Tú, solamente eres un simple reflejo que va apareciendo por todas partes, y nosotros pobres imágenes que necesitamos de nuestras miradas en ti para seguir nuestros caminos.
ÁS_FdN
¡Qué poco cuesta hacer feliz a alguien!
Si hace unas semanas os escribí que me rondaba una ilusión que ni me dejaba dormir de noche ni pensar en otra cosa de día, ya os puedo confirmar, porque ya me ha llegado la notificación, que se ha cumplido.
Un día cualquiera que amanece encapotado. Las nubes grises presagian que la tarde se va a poner muy triste.

Clint Eastwood entra en escena; Clint o un sucedáneo de él…