Son las tantas de la noche, horario de sueño profundo o como mínimo, de penúltima vuelta antes de acariciar las fantasías aletargadas más curiosas.
Serán las tantas de la noche, que lo son, pero es el momento ideal de hacer este artículo. Y por qué se preguntaréis, pues porque ya es hora de reivindicar lo que cada uno es, lo que cada uno sabe hacer y lo que algunos parecen ser y saber.
Cierto es que no todos los ingenieros somos iguales, sí, soy ingeniero y madrugo porque el dicho, en esta época sirve de poco. Dios no puede ayudar a tanto parado…
Pues lo dicho, todos no somos iguales, unos aman su titulación, que no su profesión, otros, han tenido la suerte de ejercer algo y han disfrutado… Pero la razón de estas palabras es que tú a parte de ser tienes que parecer, que muchas veces vale más que el serlo.
Cuántos casos conocéis de personajes que no son nada pero siempre están en la foto adecuada para aparecer y parecer… Pregunta con una retórica tan aplastante que pasamos al siguiente punto.
Tú puedes ser bueno, o muy bueno, incluso el mejor, pero si no lo aparentas y no te venden como tal, no tienes nada que hacer en los tiempos que corren donde un padrino vale más que 100 Masters, y donde un enchufe da más energía que una central nuclear.
Días como hoy son los que aprovechamos para decir que estamos aquí, que no hace falta otro, que el bueno lo es y lo puede parecer. Pero qué fácil es jugar la selección cuando jugasen un grande.
No penséis que el ingeniero habla de enchufes locales y sectarios, que podría, ni de fantasmas que salen en las fotos como si de un bello reflejo se tratase, ni incluso habla de otros ingenieros; hoy se me ocurre hablar del enorme que un ingeniero le ha hecho a una persona que ya demostraba que era muy bueno, posiblemente el mejor, pero no lo parecía porque la prensa no quería hacer ruido estando en un equipo sevillano.
Qué fácil es hablar bien ahora de Álvaro Negredo. Ahora que es el delantero del Manchester City, ahora que juega en un equipo que no es el Sevilla FC. Ahora es un crack. Hace cinco meses ni era, ni lo parecía aunque lo fuera…
La conclusión triste: los que se lo merecen no están y sí los que lo parecen o tienen la suerte de aparentar que lo parecen.
Sean felices aunque no parezca que haya oportunidad para ello. Sonreír nos hace especiales.
El Guerrero
@juanma_gv
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