Así, cortito y al pie. Así somos los seres humanos, infinitamente preocupados por esas nimiedades inmateriales, propiamente dichas, o con carácter tangible, pero a fin de cuentas sin importancia.
En situación normal lo hacemos pero es que ahora, enmascarados, “hidrogelizados” y separados de manera segura y aún así la amargura inunda momentos de nuestras vidas con esas cosas que nos llenan el alma, nos ocupan nuestro tiempo libre y el no tanto y aportan exclusivamente “lo que aportan…”
Tenemos la necesidad de la complicación, del vivir pegados al tic tac, del ocupar tiempo en el tiempo, de las pulsaciones por centenares y por minuto,…
Dichoso aquel que sabe disfrutar de La Paz, por el Parque y en su vida, de su tiempo libre para eso mismo, Libertad.
Dichoso aquel que no desea más que la felicidad del amanecer, vivir, y volver a disfrutar de la siguiente luz solar.
Dichoso aquel que no permite que el smartphone le agote la batería.
Dichoso aquel que es capaz de pronunciar la palabra tranquilidad y auto proclamarse tranquilo.
Dichosos todos ellos si son felices.

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