Microrrelatos de los prisioneros

El prisionero yacía en su celda, observando el mundo a través de la estrecha ventana. Sus pensamientos danzaban libres, escapando de las barras de su confinamiento. En su mente, la…

El prisionero yacía en su celda, observando el mundo a través de la estrecha ventana. Sus pensamientos danzaban libres, escapando de las barras de su confinamiento. En su mente, la libertad era un pájaro que volaba alto, más allá de los muros que lo aprisionaban, buscando un horizonte desconocido.

Manuela Sánchez


Éramos habituales del mercadillo que se ponía los domingos en la plaza. Buscábamos algún tesoro entre los cachivaches, pero nos entristecía ver a los canarios enjaulados. Un día mientras Sonia distraía al vendedor, Carlos aprovechó para abrir las jaulas. Ningún pájaro se atrevió a salir.

Arancha Naranjo


Cohibido sin salir. La vida corre a gran velocidad y apenas hay tiempo para el consuelo. Un profundo sentimiento anda prisionero. Sólo cuando sea liberado, alzará el vuelo. Y libre, volará…

Patricia Delgado


I
Detienes su vuelo, a veces más consciente que menos, y aún te preguntas qué te frena a ti…

II
Trasnochaba la mente por tus recuerdos vagos. Durmiente se hallaba, mas encarcelada por tu amor no humano. ¿Qué podría hacer en esta jaula que me aprisiona el alma? Pero, ¿realmente quiero hacer algo?

III
No le pongas puertas al campo ni redes al mar: Lo que ha de ser, será. ¿O no será?

Rocío C Gómez


I
El trabajo es la prisión del siglo XXI

II
Ya quisieran ser inseparables y volar en libertad.

III
¿Quién ha separado al Carli y al Subiela?

IV
Quizás su felicidad solamente consista en comer y piar, beber y piar y aferrarse a esos finos barrotes que les privan de una libertad desconocida que no ansían.

Juanma García


La libertad no existe, seas canario o ser humano.

El Mendigo


Se me ocurren varias cárceles y demasiados prisioneros. Sus propios dueños en su hogar son prisioneros de un sistema donde ellos son enjaulados y enjauladores.

Imposible dibujar la libertad.

El dibujante


Prisionero, solo, de tu mirada.

Ángel Salgado I

Se sentó en el suelo y se sintió abandonado, preso de sus mentiras. No intentó huir, era consciente de las malas decisiones que le habían llevado hasta allí.

Ángel Salgado II

Cusha loh paharo…¿lo ha escuchao?

Ángel Salgado III

El amor prohibido,
los barrotes.
Sentirse querido,
sin que explotes.

Ángel Salgado IV


Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *