Fotografía
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Microrrelatos del retrete/lavabo
Nunca pensó que tuviera que tomar esa importante decisión a altas horas de la madrugada. Ángel Salgado I Ante la duda, decidió salir y entrar de nuevo. No le sirvió para nada, pero en el camino, encontró otras cosas. Ángel Salgado II La lógica parecía ganar a la primera impresión, pero entonces, algo en su…
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Microrrelatos de la ropa tendida
Supimos que el vecino del cuarto se había separado por la ropa tendía. No faltaba el día en que no hubiera alguna camisa desteñida. Con algo de pena subió la tía Margo para enseñarle a tender y a seleccionar la colada. Ahora organizan clases para solteros y divorciados. Un éxito. Calila De repente una visita…
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Microrrelatos del saltamontes motorizado
Cansado de vagar por las verdes praderas, el saltamontes se puso el mundo por montera y se encaramó como pudo al alerón del primer coche que pasó por el camino. El monte se le había quedado pequeño. Enrique de la Cruz Cerré los ojos Imaginé un mundo diferente, donde la equidad era ideal y un…
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Microrrelatos del aparcamiento
Bajo la mirada y camino rápido, mientras una sombra me sigue de cerca. Aparcamiento 284, donde suelo dejar el auto. Miro con cautela en toda dirección, la llave no entra en el cilindro de la puerta. Mejor esperaré a otro día. Manuela Sánchez Uno puede confundir el número de la plaza de aparcamiento pero equivocarse…
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Microrrelatos del arcoiris rosa
Verdaderamente no era un color puro, pero no por eso tenía que quedar fuera. Fue entonces cuando se rebeló. Una suave llovizna y unos rayos de sol fueron sus aliados. Su intensidad atenuó al resto de colores. Un arco iris rosa lució pues, de una forma desmedida… Patricia Delgado En silencio, imperceptible como ella.Traza en…
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Microrrelatos de las nubes
Las nubes amenazaban tormenta. Decidí quedarme en casa en lugar de ir a bañarme. Me dediqué a hornear magdalenas y trabajar. Por la tarde asomada a la ventana, veía a los bañistas regresar exhaustos y divertidos a sus casas. Ni una gota de lluvia. Y yo demasiado precavida. Calila La levedad del ser. Un bramido…





