Microrrelatos

  • Microrrelatos del coche abandonado

    Pasé ayer caminando y lo vi, Pasé hoy y sigue ahí… Solo, lleno de tierra y medio desbaratado  Esperando que alguien lo reclame como perdido o encontrado… Manuela Sánchez Ruge la tierra en la prisión a cielo abierto. Fátima, huérfana de pan, de caricias y de hogar, es el eco que huye del mal. Bajo…

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  • Microrrelatos del lagarto intruso

    I Me quedé inmóvil en el techo, mimetizado con la cal de aquella casa de campo. Abajo, el gigante de ojos abiertos no dejaba de vigilarme. El pánico me petrificó las patas; un solo movimiento en falso y ese monstruo nocturno acabaría conmigo. Recé para que amaneciera pronto. II Me quedé inmóvil en la cama,…

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  • Microrrelatos del lagarto intruso

    I Me quedé inmóvil en el techo, mimetizado con la cal de aquella casa de campo. Abajo, el gigante de ojos abiertos no dejaba de vigilarme. El pánico me petrificó las patas; un solo movimiento en falso y ese monstruo nocturno acabaría conmigo. Recé para que amaneciera pronto. II Me quedé inmóvil en la cama,…

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  • Microrrelatos de los vehículos

    Microrrelatos de los vehículos

    Dejen de perder el tiempo con tanto vehículo. Caminen pues. No hay nada como palpar el suelo de a pie, que el corazón bombee libre, no es necesario acelerar el ritmo, con calma. Se trata de dar esquinazo al estrés. Patricia Delgado I Pasear por Sevilla, diría que es una maravilla usando una rima manida…

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  • Microrrelatos del retrete/lavabo

    Microrrelatos del retrete/lavabo

    Nunca pensó que tuviera que tomar esa importante decisión a altas horas de la madrugada. Ángel Salgado I Ante la duda, decidió salir y entrar de nuevo. No le sirvió para nada, pero en el camino, encontró otras cosas. Ángel Salgado II La lógica parecía ganar a la primera impresión, pero entonces, algo en su…

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  • Microrrelatos de la ropa tendida

    Microrrelatos de la ropa tendida

    Supimos que el vecino del cuarto se había separado por la ropa tendía. No faltaba el día en que no hubiera alguna camisa desteñida. Con algo de pena subió la tía Margo para enseñarle a tender y a seleccionar la colada. Ahora organizan clases para solteros y divorciados. Un éxito. Calila De repente una visita…

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