
En un verano donde las nuevas generaciones pelean por hacerse un hueco, Kyle Filipowski ha emergido como la gran figura de la NBA Summer League 2025. El interior de los Utah Jazz ha sido nombrado MVP del torneo tras tres actuaciones memorables en Las Vegas, confirmando lo que la franquicia ya intuía: su crecimiento es real y su techo aún está por descubrir.
Filipowski, de 2,11 metros, no necesitó muchos partidos para dejar huella. Promedió 29,3 puntos, 7,7 rebotes y 2,3 asistencias, con porcentajes de élite: 56,1 % en tiros de campo y un solvente 39,1 % desde el triple. Su actuación más dominante llegó frente a San Antonio, donde firmó 35 puntos y 11 rebotes, con cinco triples convertidos y sensación de control total.
Pero su impacto no se limitó a Las Vegas. Sumando también sus participaciones en la Summer League de Salt Lake City, Filipowski completó seis partidos en los que registró medias de 23,2 puntos, 9,5 rebotes, 2,2 asistencias y 1 tapón, consolidando su posición como uno de los interiores jóvenes más productivos del verano.
De rookie a referente
El MVP de la Summer League no llega de la nada. En su primera temporada en la NBA, el ex de Duke jugó 72 encuentros —27 como titular— y promedió 9,6 puntos, 6,1 rebotes y 1,9 asistencias en poco más de 21 minutos por noche. Más allá de las cifras, dejó sensaciones prometedoras: buena lectura de juego, capacidad para abrir el campo y madurez poco común para su edad.
Lo visto este verano supone un paso adelante. Filipowski ha mostrado una versión más agresiva, más segura y mucho más resolutiva, especialmente en la media distancia y desde fuera del arco. Su evolución física y su confianza con balón en mano refuerzan la idea de que puede ser mucho más que un complemento.
Utah toma nota
La salida de John Collins y los ajustes en el juego interior abren una ventana de oportunidad que Filipowski parece dispuesto a aprovechar. Su perfil encaja a la perfección con la dirección moderna de la NBA: jugador alto, móvil, con rango de tiro y lectura de juego. Puede alternar posiciones en el frontcourt y dar soluciones tanto en ataque como en defensa si pule su disciplina táctica.
¿Qué sigue?
Para Utah, la incógnita no es si Filipowski tiene talento, sino cómo canalizarlo a lo largo de una temporada completa. El reto será mantener el nivel mostrado en julio ante rivales de mayor entidad y en contextos de alta exigencia. Su proyección apunta a una presencia constante en la rotación e incluso a cuotas de liderazgo si mantiene esta progresión.
Kyle Filipowski no solo ha sido el mejor jugador del verano, ha sido también una declaración de intenciones. En una liga que cada vez premia más la versatilidad y el carácter competitivo, el interior de los Jazz ha puesto su nombre sobre la mesa. El futuro de Utah no solo es prometedor: tiene nombre, altura y una muñeca que empieza a marcar diferencias.










