Microrrelatos del lagarto intruso

I Me quedé inmóvil en el techo, mimetizado con la cal de aquella casa de campo. Abajo, el gigante de ojos abiertos no dejaba de vigilarme. El pánico me petrificó…

I

Me quedé inmóvil en el techo, mimetizado con la cal de aquella casa de campo. Abajo, el gigante de ojos abiertos no dejaba de vigilarme. El pánico me petrificó las patas; un solo movimiento en falso y ese monstruo nocturno acabaría conmigo. Recé para que amaneciera pronto.

II

Me quedé inmóvil en la cama, oculta bajo las sábanas de la casa de campo. Arriba, en el techo, el intruso de sangre fría no dejaba de vigilarme. El pánico me petrificó el cuerpo; un solo movimiento y ese monstruo nocturno me atacaría. Recé para que amaneciera pronto.

III

Mis viejos muros crujían en el silencio de la noche, cobijando dos almas idénticas. En el techo, el lagarto intruso temblaba de frío y desconfianza. Abajo, entre las sábanas, la pequeña contenía el aliento. Yo solo observaba cómo dos criaturas diminutas se aterrorizaban mutuamente en la oscuridad.

Recuerdos en infancia. Katy Núñez


Su pícara actuación le delató. Y es que, no se puede ser tan “espabilao”. Nada pintaba allí, nadie lo echó en falta, pues su presencia importaba. ¡Lagarto intruso!

Patricia Delgado


I

Me estaba dando un baño en una tarde tórrida de verano cuando percibí un lagarto mediano detrás de la bañera. Me miró con ojos escrutadores y sentí que estaba en la isla de Corfú con los Durrell. Era la prueba de que mi familia también estaba compuesta de extraños animales.

II

Encontré un lagarto verde con ojos saltones detrás del radiador del comedor. Estaba fuera de lugar. “Ni lo toques -dijo mi abuela-, será ideal para mantener la población de insectos a raya”. La vi dejar el matamoscas  en la repisa de la ventana y sentarse tranquilamente a leer el periódico.

Calila


Lo miré por la ventana, caminando despacito

Como quien busca entrar en casa sin ser descubierto.

¿Querrá robarse el almíbar, o las cerezas en dulce?

Más bien comer hormiguitas que caminan por la mesa dejando rastro de migajas.

Manuela Sánchez


I

Indicios de que no lo hemos visto todo respecto a Jurassic World. ¡Prepárense!

II

Primo segundo de Juancho, sobrino tercero de Dundee, el nieto primogénito de Donovan.

III

¿Simón Templar o Mortadelo? Bonito disfraz…

Juanma García


I

El lagarto encontró refugio en un muro. Los vecinos no. Talamos árboles, cubrimos la tierra de cemento y después culpamos al verano. Quizá el intruso no sea él, sino nuestra manera de construir Sevilla.

II

Cuando apareció el lagarto, todos quisieron echarlo. Nadie protestó cuando desapareció la última sombra de la calle. En Andalucía seguimos temiendo al turismo mientras aplaudimos, en silencio, a quien lo promueve.

Nemesio Laverde


Mi muy anhelado aligator, este Rey Santo le traslada invitación ociosa catedralicia para conocimiento y estrechar lazos reptiles con mi conmovedora y fiel mascota.

Rey Santo Fernando