
Segunda jornada de liga y segundo partido jugado, ¿extraño en este inicio? Eso parece…
En este caótico inicio de LaLiga de Tebas, del Madrid, del Barça y de todos los demás, el Sevilla FC visitaba San Mamés, el nuevo, con el estreno en los banquillos del alemán Terzic, tras el periplo del Txingurri Valverde en los mismos, y lo hacíamos en cuadro, con lo que hay, con 16 fichas, unos chavales del filial que con ganas de demostrar y un técnico sensato en el banquillo.
Luis García Plaza está demostrando tener lo que le faltó a otros que atrás se quedaron: sensatez.
El técnico LGP plantó un 4-2-3-1 con el escocés Robbie Ure estrenando titularidad arriba, con las caras nuevas de Juan Iglesias y Sangante en el flanco derecho de la defensa, acompañados del canterano Castrín, el capitán chileno por izquierda, con Agoumé y Guridi en el centro del campo, peque por delante en la mediapunta y los jóvenes Miguel Sierra y Oso por los extremos.
Sin alardes porque no hay, sin locuras porque el míster sabe algo de “esto” y guardándose las pocas cartas que pueden cambiar el partido en el banquillo como ayer fue Ejuke e Isaac Romero.
El partido comenzó extraño, perdiendo balones, choques y donde todos los rebotes iban a los de rayas, hasta que una indecisión atrás llevó al veterano Yuri a hacerle falta a Sierra que, siendo el último hombre vio la tarjeta roja, cambiando todo el partido. Cero dudas. Roja clara. Mala suerte (para ellos…)
Después, desbarajuste defensivo bilbaíno y si sumamos las “locuras” del portero titular de la Selección Nacional campeona de todo y la gran presión del escocés Ure, dieron con el balón en la red, tras golpeo de Oso que anotó el primero, para alegría de los cientos de sevillistas que llenaban el sector visitante en las gradas. Mal comienzo del alemán en el banquillo vasco y el resultado soñado por todos para seguir creciendo.
Continuó la primera parte en la misma tónica: pérdidas en el centro del campo, Ure matándose arriba pero con mucho sentido y seriedad atrás donde Juan Iglesias confirma que, sin ser Dani Alves, ni incluso la sombra de los Hinkel, Mariano o Coke, es infinitamente mejor que Juanlu y Carmona, aportando oficio y seriedad atrás, cosa que demostró en la segunda parte con la salida de Nico Williams.
Mientras, en el centro del campo, Agoumé seguía demostrando que su inicio liguera ha sido un espectáculo, nada que ver con los años atrás donde perdía la posición, balones y descolocaba al equipo aportando criterio, corte y físico. Ojalá sea el año del francés porque lo necesitamos como el comer.
Atrás, Sangante y Castrín demostraban que, arropados, junto al capitán Kike Salas, nos deben dar muchos puntos.
Llegó el descanso y tras él, los cambios, debido a las tarjetas amarillas del primer tiempo donde Peque, Sierra y Guridi dejaban su lugar en el campo a Isaac Romero, Ejuke y Nico Guillén. Los dos primeros protagonizaron los primeros minutos de la segunda parte donde tras robo de Agoumé, uno más, el balón le llega al 16 que le mete un balón en profundidad al nigeriano y con una vaselina se la pica a Unai Simón haciendo el segundo en un gran gol que daba más tranquilidad e incluso incredulidad.
Minutos después, donde se seguía mostrando la seriedad de un equipo sabedor de sus limitaciones, robo arriba, pelota para Isaac que desde el borde del área cruza la pelota y mete el tercero para sorpresa de todos. 0-3, partido sentenciado y felicidad extrema en el equipo y en la grada.
Pero como este que escribe no se fía un pelo aún de este Sevilla, y tras el cambio por molestias del central Sangante, salta al campo Carmona, al que LGP lo coloca de lateral, pasando Juan Iglesias al centro de la defensa y el descontrol atrás se hizo notar hasta que un error defensivo en un córner, deja solo a Paredes que fusila la portería de Vlachodimos desde dentro del área. 1-3, partido sentenciado a pesar de que faltaban 20 minutos pero con el miedo personal de, y si al final…
Pero no llegó, las oportunidades de un Athletic volcado llegaban sin peligro y llegó el final del encuentro con un resultado espectacular: 6 de 6 y sumando de 3.
Por poner alguna pega puntual, Nico Guillén. El joven y muy prometedor medio de la cantera no termina de cuajar en primera. Solo van dos partidos, dos medias partes, pero aún y digo bien, aún, no logra adaptarse al ritmo de competición. Hay que seguir dándole minutos, confianza y esperarlo…
Tres nuevos puntos y van seis, y la confirmación de que Luis García Plaza sabe perfectamente lo que tiene entre manos y una vez más lo borda con la alineación, el tempo, los cambios, dándole al equipo lo que necesita en cada momento, mientras aguarda las salidas de jugadores que no aportan nada y la llegada de aire fresco que sigan sumando efectivos y a ser posible, algo más de calidad.
Seis puntos de seis: ya solo quedan 37-38 puntos para la salvación. Seguimos!!!
