
Así, derrota clara con una primera parte esclarecedora pero con un segundo tiempo al que aferrarse como clavo ardiendo.
Tercera jornada de liga y en Nervión todo eran risas por los seis de seis, pero nos enfrentábamos al que, si no hay nada raro, acabará tercero al final de temporada. Y nos metió tres… demasiados 3 para una noche.
Decía la prensa horas antes que el Atlético de Madrid llegaba sin delanteros a Sevilla por las bajas de Julián Álvarez y Sorloth y no les hizo falta más para golearnos en una primera parte de fútbol fantástico, rápido, toques precisos y llegadas constantes con un Pablo Barrios comandando el partido y un Álex Baena ejecutor, dominador y encima goleador.
Enfrente, un Sevilla donde Castrin dejaba en el banco a Sangante, haciendo pareja con Kike Salas tras su partido de sanción y que ayer cumplía 100 partidos con el primer equipo, con Julio Díaz por banda izquierda tras la venta de Oso al Estrasburgo, filial francés del todopoderoso Chelsea. Lo demás, lo mismo, con la misma idea que nos dio los seis puntos anteriores pero claro, hoy teníamos enfrente un equipazo.

La idea de Luis García Plaza sigue inamovible porque, de momento, le ha dado la razón: como tengo solos dos delanteros pues saco titular uno y me guardo un cambio y Ejuke me lo reservo de microondas que se decía en la NBA para acelerar la segunda parte desde el banquillo.
Mientras, en el campo, Peque demostrando la poca calidad que tiene, Guridi sigue dando su 5-6 los minutos que tiene ya y Julio Díaz que no está para mucho. Es un canterano más, solo que no es de los criados en la Carretera de Utrera. Demasiado verde para ser el extremo izquierda de ningún equipo de primera división.
Primeros compases como decíamos y cayó el primero. Golazo de Alex Baena, minutos después, continuaba el meneo. Se llevaban todas, el Sevilla solo podía mirar y no descomponerse pero ni así. Jugada por izquierda, balón a Lookman y de tiro fuerte raso bate a Vlachodimos que ayer no tuve su mejor partido, ni mucho menos.
El pitido final de la primera parte llegaba pero antes, otro gol de Baena que ayer estaba en modo estelar. Partido sentenciado al descanso: impotencia y golpe rotundo de realidad.
Tras el descanso, con un Atleti más relajado llegaron buenas sensaciones y buenos minutos donde destacó Miguel Sierra. El canterano se está ganando la camiseta de titular actuación tras actuación con descaro, trabajo y maldad y puso el 1-3 en el marcador que sirvió para dar un poco de oxígeno a la fe.
Llegaron los cambios, los necesarios y lógicos cambios: Peque fuera, Julio Díaz fuera y Guridi fuera y la entrada de Isaac Romero, Ejuke y Kocho le dieron otro aire al equipo, más sólido, peleón y con más ganas y el partido se igualó en sensaciones, con la remota e ínfima posibilidad de empatar. Solo buenas sensaciones…
Kocho se echó el equipo a las espaldas y Ejuke no paraba de encarar y el equipo daba otra imagen con muy poquito…
Nos surge una duda: ¿no sería más conveniente sacar el mejor once posible desde el pitido inicial? Cosas de entrenadores y LGP parece tener el plan claro y con el marrón que tiene encima, demasiado rendimiento le está sacando a esta pseudoplantilla.
A escasos minutos del final, la polémica: penalti claro a Kike Salas que llega antes a golpear el balón dentro del área y Hjulmand golpea el pie del central sevillista que cae y el árbitro y el VAR miran para otro lado. Con la posible consecución del penalti, 2-3 y opciones de milagro en el arreón final que se quedó en el limbo.
Resultado esperado, lógico y muy esclarecedor: no nos da para competir toda La Liga con esto que tenemos ahora mismo. Estamos a horas del cierre del mercado de verano y hacen falta fichajes y parece que no hay tiempo y dinero está claro que no… Esperemos que José Ignacio Navarro y su equipo haga encajes de bolillos y sean capaces de cerrar una plantilla mínimamente competitiva para que el sufrimiento esté presente pero no nos lleve a las catacumbas…
