Microrrelatos del tornillo

Enroscado hasta más no poder, pensaba que sus problemas se podían solucionar, pero mientras más se enroscada más grande se hacían en su cabeza, el destornillador le dijo: «ya basta…

Enroscado hasta más no poder, pensaba que sus problemas se podían solucionar, pero mientras más se enroscada más grande se hacían en su cabeza, el destornillador le dijo: «ya basta de darle vueltas a las cosas, mientras más vueltas das, más apretada se pone la situación, dejame ayudarte que todo va a estar bien»Con sus tiernos giros el destornillador hizo que el tornillo se sintiera mucho mejor, era justo lo que necesitaba en su vida 

Manuela Sánchez


I
No era otro coche ni otras vacaciones.
No eran más amigos ni más fiestas.
No era un piso más lujoso ni cobrar más en su trabajo.
Era ella: La pieza que faltaba en su vida.

II
Desbloquea para terminar el cinquillo,
Completa el crucigrama,
Suma para llegar a la escoba,
Sigue las palabras encadenadas,
Y tú dirás: ¿Todo esto qué tiene que ver con un tornillo?

III
Decían que le faltaba… mas los locos eran ellos, que no comprendían la belleza de su locura.

Rocío C Gómez


Si un tornillo sirve para unir piezas y sé de buena tinta que el que tenía, le falta, pues no se hable más. Es un imposible alcanzar coherencia donde no hubo rastro de ella. Recapacitas y lo obvio es dejar atrás el pasado y mirar hacia adelante en busca de la mejor de las conexiones.

Patricia Delgado


Mi madre me pregunta: «-¿Maria, qué buscas?» Y yo dando vueltas de un lado a otro mientras murmuro…: «-Lo tenía por aquí. Estoy segura que lo dejé por aquí.» Y mientras voy cómo gallina sin cabeza, mi padre me dice: «¿Qué estás haciendo María?» Buscando un tornillo que perdí, papá.

La Renacida


Guillermo andaba recogiendo tornillos de la calle. Los guardaba en diferentes cajitas. Una vez me invitó a su casa y estaba llena de aquellos objetos.

Podrías abrir una ferretería le dijo en tono de broma. Lo hizo, alquiló un pequeño local y lo llamó “por si te falta un tornillo”.

Arancha Naranjo


Se marchó y con él, mi cordura.

Ángel Salgado I


No sé cuántos tenemos, pero nos faltan unos cuantos por aquí…

Ángel Salgado II


Buscar, busqué,
aunque en sitios inadecuados.

Me equivoqué
mirando por todos lados.

Al final, a ti, te encontré
aunque no estemos predestinados.

Ángel Salgado III


Ojalá saber, sin error, dónde te hace falta uno.

Ángel Salgado IV


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