Microrrelatos del albañil

Antonio no entiende que su hijo quiera ser albañil, si le ha dado unos buenos estudios. Piensa en sus manos callosas, sus lumbares rotas por cargar pesos, el frío en…

Antonio no entiende que su hijo quiera ser albañil, si le ha dado unos buenos estudios. Piensa en sus manos callosas, sus lumbares rotas por cargar pesos, el frío en el cuerpo, el cansancio… Luchó para que su hijo tuviera otro futuro, sin embargo él prefiere buscarlo en la obra.

Arancha Naranjo


Un gran sabio me dijo un día que no hay que empezar la casa por el tejado. Todo tiene un proceso al que hay que ceñirse a sabiendas que el objetivo está en la meta, paso a paso, sin prisas. El logro es la recompensa. Por cierto, era albañil.

Patricia Delgado


Y el albañil, a pleno sol, sigue poniendo ladrillos.

Hilera tras hilera.

La vida del currante, del obrero, del esclavo.

La vida de quien no tiene (dita sea), ni un duro ahorrado.

Esperando que sean las 3.

La Renacida


I
Una obra, babélica en su definición y el albañil perdió el casco y la cabeza.

II
¿Tienen bluetooth? No encuentro el cable en la foto…

III
Descubrí al albañil leyendo los microrrelatos de los ladrillos en la obra. Se esperaba, tal vez, encontrarse un manual de cómo superponerlos para crear un muro. Sin lamentaciones ni nada…

Juanma García


Todos hablarán del albañil pero ninguno lo hará de la seguridad al usar el casco y el resto de EPIs… otro logro desbloqueado.

¿Y yo qué hago hablando de estas cosas? ¿Me da una moneda?

El Mendigo


El esfuerzo de Melissa resultó excepcional. Santa Claus estaba muy contento con el nuevo cobertizo, ¿y por qué no?, pensó cuando le hablaron de tan excelente albañil. Sentía una gran curiosidad y la idea le parecía atractiva… «Y es que Melissa siempre estuvo presente en el libro bueno».

Katy Núñez


A pico y pala todo el día y con el maldito taladro en la cabeza.

Ángel Salgado I


Pensó que levantando la calle arreglaría la ciudad, nunca tuvo en cuenta los problemas reales de la sociedad.

Ángel Salgado II


No hay peor despertador que el de una obra…

Ángel Salgado III


Desde mi humilde andamio
te veo todos los días, chiquilla.
A mi manera, con mis cosas,
construyo un futuro contigo,
sabiendo que aunque te alejas,
siempre serás mi orgullo.
¿Cómo dejar de quererte,
si lo eres todo, Sevilla?

Ángel Salgado IV


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