
Pasé ayer caminando y lo vi,
Pasé hoy y sigue ahí…
Solo, lleno de tierra y medio desbaratado
Esperando que alguien lo reclame como perdido o encontrado…
Manuela Sánchez
Ruge la tierra en la prisión a cielo abierto. Fátima, huérfana de pan, de caricias y de hogar, es el eco que huye del mal. Bajo el esqueleto de un puente, un coche abandonado abre sus puertas como un santuario que acoge a las víctimas de la crueldad.
Sobre su pecho, la vieja llave guarda el recuerdo de los olivos, mientras sus dedos recorren el relieve del bordado materno. Afuera, la línea de fuego dibuja la frontera de un horizonte amurallado y hostil. Un nido de hierro resguarda su inocencia.
El frío muerde la carne; el silencio reclama su alma. El hambre apaga los ojos sin lágrimas. Fátima duerme; abraza la libertad, suspendida en un sueño de paz. Hoy abre su casa. Hoy vuelve al olivar, mientras el cielo llora el letal zumbido de los zanana.
Letanía a la Paz.
Katy Núñez
Aquel coche abandonado ya formaba parte del barrio, le daba un toque vintage. Disfrutó de sombra durante años, en un lugar privilegiado de la calle, era un vecino más. Aunque parezca mentira, ese hueco vacío, lástima. La gente por quejarse…
Patricia Delgado
En la hora que me casé con un mecánico. Me dijo que tenía un lamborghini y yo le creí. Cuando me enseñó el coche estaba lleno de polvo y llevaba años sin arrancar. Ahí delante tuvo la osadía de decirme que tenía que mirar en el fondo de su ser.
Arancha Naranjo
I
Abandonó a su suerte, a su mala suerte, la que le había acompañado en cada kilómetro dado. Conductor y conducido se quemaban unos a otros cuando el humo blanco del cigarro del primero empezó a difuminarse con el humo gris del segundo y todo se volvieron llamas.
Como bien capitán, fue el último en saltar y cuando lo hizo fue ayudado por los servicio sanitarios, la policía y la presencia del forense.
II
Ni un cambio de aceite, ni una analítica médica pudieron vaticinar el final. Hoy son sólo cenizas y chatarra abandonada.
III
Y lo dejó ahí después de llevarse el disgusto de su vida: estaba convencido de que pasaba la ITV a la primera.
Juanma García
Amasijo de recuerdos que invaden la calle de los sentimientos abandonados.
Ángel Salgado I
La maldita manía de no anotar el número del aparcamiento… ¡Así no hay quien encuentre el coche!
Ángel Salgado II
Una y nos vamos, y ahí quedó el coche abandonado.
Ángel Salgado III