Microrrelatos del vuelo en libertad

Nuestros Microrrelatos… Una gaviota, un atardecer en Cádiz y dejar volar nuestras plumas.

I

Volar alto sin miedo a caer. 

Así deberíamos vivir. 

Así es la única forma que tengo de entender la vida. 

II

– ¿Y si caemos? 

+ Mira, si vas a venir con tu negatividad ¡ojalá te cague encima una gaviota!

III

¿Tú crees que ella piensa en caerse si quiera?

Rocío C. Gómez


Abrió las alas

Aunque pensó que no podría volar 

Respiró profundo

Y se dejó llevar…

Sintió el viento en su cara 

Solo agitó un poco las alas y…

Allí estaba, mirando desde arriba como todo abajo se movía, lento, a pesar del bullicio, de la premura, de la inmediatez… Los autos se detuvieron mientras él volaba, la ciudad hizo silencio por un momento, la algarabía no se escuchó más… 

Así él se despidió y no regresó más… 

Manuela Sánchez


Sin miedos, en un intento de evadirme de ese estrés silencioso, que sin aparentar contratiempos está ahí presente, el mismoque hiere y lastima. Mi vuelo en libertadestá por llegar. Comienza la cuenta atrás. Cinco, cuatro….

Patricia Delgado


I

Permíteme que dude de tu libertad

más allá de tus alas. 

Vuelas exclusivamente por necesidad.

II

Solo eres libre cuando asumes que vives en una jaula enorme, sin barrotes pero con leyes, sin carceleros pero con policías, sin remordimientos pero con horas de sueño de menos.

III

Abre tus alas al mundo, muestra tu bello caminar entre nubes y con ese vuelo espectacular.

Últimos rayos del día, barquillas en calma y suave poniente que roza tus plumas y tu cara.

Juanma García


I Fronteras

Mientras la gaviota cruzaba mares sin pasaporte, una patera aguardaba permiso para existir. El cielo nunca entendió de fronteras; las alambradas, en cambio, siguen convencidas de que la dignidad también necesita visado.

II Ruido

El ave planeó sobre un horizonte silencioso. Abajo, millones discutían en pantallas diminutas sin escucharse jamás. Nunca hubo tantas voces; nunca costó tanto encontrar una conversación que no terminara convertida en trincheras.

III Herencia

La gaviota regresó al mismo mar. Encontró más plástico que peces y más promesas que soluciones. Los adultos llamaron progreso a su legado; las generaciones futuras aprenderán a distinguirlo por otro nombre: factura.

Nemesio Laverde