
Complicado. Mucho. Competir no es fácil y menos cuando enfrente hay un equipo arbitral tan nefasto como el que “dirigió” el Espanyol-Sevilla FC.
No sabría ni por dónde empezar porque un buen partido de fútbol, sin alardes pero sin fallos, sin rupturas pero tácticamente muy equilibrado con dos equipos que, aparentemente y a esta altura inicial de La Liga, parecen haber mejorado la plantilla y el empaque de la temporada pasada, se lo cargó un equipo arbitral (árbitro de campo y los de la Sala VOR) que inicialmente cargó de amarillas a un solo equipo y el 0-0 a todo y a nada era el reflejo de lo que pasaba y no pasaba en el campo.
Y llegó la jugada…
Pelota en profundidad a Roberto, Sangante recupera en velocidad, se tira al suelo, toca el balón y el delantero cae por lo inevitable del choque entre dos personas que coexisten en un mismo espacio vital y el de amarillo -y no Vlachodimos- enseña tarjeta roja al central ante la incredulidad de absolutamente todos. La imágenes son claras, nítidas y sin posibilidad de duda. ¿Lo triste? Los del VOR, dentro del negocio arbitral, le dan el visto bueno a la decisión, ante la aún mayor incredulidad de todos. Hace mucho tiempo que no hay unanimidad ante una jugada. Pues ellos no lo quisieron ver porque no tienen ni idea de fútbol. Ni idea.

El resto es anecdótico: gol en fuera de juego de manual del Espanyol, los cambios obligados de Luis García Plaza, el fallo de Stassin, el gol de Stassin y el posterior empate de los catalanes en el minuto “HASTA QUE EMPATE EL ESPANYOL” de descuento, que si queremos, también es fuera de juego, pero aceptaremos que no estorba demasiado…
Tras todo esto, hablemos un poco de fútbol.
El Sevilla visitaba Cornellá-El Prat con muchas caras nuevas en el banquillo, y en el once inicial, Sangante sustituía a Castrín respecto a la jornada anterior, Kocho de titular con Agoumé, con Guridi por delante, con Miguel Sierra y Ejuke en las bandas y Robbie Ure arriba.
El nigeriano debutaba como titular en LaLiga tras sus buenas actuaciones saliendo desde el banquillo y por la baja de Vargas y la reciente llegada del portugués Félix Correia.
Partido equilibrado, igualadísimo, sin errores no forzados, sin desbordes por ninguno de los dos equipos que parecían firmar tablas a expensas de un fallo del rival y aprovecharlo y el que erró inicial y decisivamente fue el árbitro.
Se acaba la primera parte con sensaciones de que ha pasado poco y eso ya son buenas noticias. Un equipo serio, que no se descompone, con oficio y sin errores. Partido con minutos de dominio para cada equipo pero sin peligro, por ninguno de los dos lados.
Después…
Para compensar el agujero atrás dejado por Miguel Sesma Espinosa, LGP se ve obligado a quitar a Ejuke que tampoco estaba destacando y metió a Castrín atrás y sacó al belga Stassin arriba por el escocés que ayer, nuevamente, solo aportó trabajo y briega m, sin un solo tiro a puerta. Y al poco, disparo cruzado del belga que despeja el guardameta serbio y minutos después, tras todo el embrollo del gol del Espanyol que anula, lógicamente el VAR, gol de Stassin que aprovecha una jugada de Manu Bueno que saltó junto a Fofana al campo poniendo el 0-1 y la felicidad en todos.
Otra clave del partido, en forma negativa fue la salida de Carmona al campo. Es imposible. No da una y en un minuto “yo que sé” del descuento “HASTA QUE EMPATE EL ESPANYOL”, deja libre su marca y empate… Defensa de 5 atrás para que se deje a un jugador solo a falta de 200 minutos para el final del partido.
Un punto, una nueva indignación por los dos puntos perdidos, por la nueva demostración de negligencia arbitral y a pesar de todo, buenas sensaciones y ganas de seguir viendo como crece este equipo en LaLiga.
