Microrrelatos del paseo en el parque

Microrrelatos de un típico paseo por un parque sevillano.

A paso lento y seguro se pasean por el parque, una pareja que ha de ser la más moderna del día, ella adelante guiando y el atrás va custodiando.

Manuela Sánchez


Me eché sobre aquel verde llano. Un cielo azul me acogió generosamente. Cerré mis ojos y un lindo silencio me envolvió perdiéndome en ese trocito de paraíso. Que nada ni nadie me arrebate este momento, mi idílico paseo por el parque…

Patricia Delgado


1.  De pequeños nos llevaban al parque a dar de comer a los pavos. Yo creo que esa imagen de verlos tragar la comida se me ha quedado grabada en la cabeza y ahora mi hija me dice que parezco un  pavo, que no digiero ni la comida ni las noticias.

2.  Ayer detuvieron a unos que estaban secuestrando a unos pavos en el parque. Argüían que estaban hambrientos. Los denunció la tía Julia que pasaba por allí y se lió a darles paraguazos, mientras les gritaba que hambre es lo que pasó ella cuando era modelo. Llegó a casa orgullosa.

Calila


I

Un paseo por el parque de las palomas, unas carreras de infancia, una rodilla desconchá por la caída “inesperada”…

Recuerdos “pato” la vida.

II

Volver años después de la mano de tu hija, justo a ese lugar donde un día fuiste de la de tu padre.

Tradiciones sevillanas que se mantandran siempre en el tiempo.

III

Para algunos será un simple paseo por el parque, incluso es parque será simple, uno más.

Para mí es volver a mi infancia y sentirme ese pequeñajo extremadamente feliz.

Juanma García


¡Mamaaaa, ollloooo, polllooooo!

Y así toda la tarde corriendo.

Ángel Simón


De pequeño, plan de fin de semana en familia.
Con el colegio a ver los museos y comerte un bocata a la sombra.
De adolescente, con los amigos a echar el rato.
Después, con los años, algunos líos y otros amoríos.
De adulto, con tu hijo a pasear por la sombra hasta llegar a las palomas.
Espero llegar a viejo y dar una última vueltecita antes de irme.

Ángel Salgado I

Con orden y en sigilo. Sin querer molestar a nadie. Cuánto hay que aprender…

Ángel Salgado II

Cada «cua» a lo suyo.

Ángel Salgado III


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