Si intentas hacer algo bien y por diversos motivos no te sale, se puede entender e incluso perdonar. Pero si ni intentas hacerlas, si te ves superado en todos los aspectos y encima no sabes que hacer, bajas los brazos y te dejas burrear en tu propio estadio… eso no se puede permitir.
Y eso es lo que ha pasado esta tarde en Nervión. Un equipo ha corrido, ha mordido y ha aprovechado los errores del rival, por el contrario tu/mi/nuestro Sevilla se ha empeñado en facilitarle la victoria al rival. Pérdidas continuas de balón, precipitaciones, errores garrafales y sin ninguna presencia de un guión de juego.
Una pena porque nos la prometíamos muy felices con la vuelta de Kanouté, Negredo y Perotti. Pero ni el madrileño ni el argentino aguantaron el ritmo del partido y desaparecieron con los minutos (lógico) y aunque Kanouté se hartó de pelear balones imposibles, de hacer pases esos balones que caían del cielo, si juegas solo es muy pero que muy difícil.
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Innumerables los balones que hemos perdido sin oposición rival y sobre todo saliendo al ataque, con el consiguiente desajuste defensivo y ocasiones del equipo rival. Así llega el primer gol del Athletic. Un balón que pierde Kanouté en el centro del campo acaba en una falta absurda de Cáceres. Y tras esa falta, botada al área sevillista, Negredo “asiste” para que fusilen a Varas. 0-1 en el minuto 5 de partido.
Parece que tras este palo el equipo reacciona un poco y tras dos fallos defensivos el Athletic, Kanouté peina un balón y deja solo a Jesús Navas que con la derecha cruza el balón haciendo el empate. Pero solo fue un espejismo.
El Athletic nos estaba dando un baño, tuvieron cuatro ocasiones seguidas en las que bien Varas, bien Navarro (providencial) o sus propios errores evitaron una mayor renta. Por nuestra parte solo un remate de derecha de Negredo que desvió el portero. Nada más.
Y nos íbamos al descanso con una sensación de que nos habían dejado vivos en este correcalles en que se había convertido el partido.
Pero la segunda mitad fue mucho peor. Seguíamos regalando balones al rival, en la salida, en las triangulaciones, en saques de banda… todos los balones. Y a eso se le unió la mejor presencia del Athletic y su, a día de hoy, mayor proposición de fútbol.
Spahic sacaba en la línea un gol tras fallo de SQD y salida fallida de Varas. Sería el serbio el que tras una recuperación y con todo el Sevilla saliendo al ataque regala un balón y en dos toques mano a mano con Varas que, sale mal, despeja y el balón rebotado deja solo al jugador rival que hace el 1-2.
Minutos antes había entrado Rakitic y Manu por Trocho y Negredo sin mejorar ninguno la aportación en el terreno de juego. Y tras el 1-2 entraba en el campo Armenteros por un muy cansado Perotti. Nada de nada.
Con el resultado a favor, contra un equipo fundido, con los brazos bajados y sin orgullo, el Athletic pudo haber hecho mucho más daño y ampliar el marcador, pero Varas lo impidió.
Hoy tu/mi/nuestro Sevilla no ha hecho nada para ganar, pero es que no ha hecho nada para no perder e incluso diría que no ha hecho nada ni para jugar a este deporte llamado fútbol. Y así no es que sea difícil, no, así es que es imposible. Una pena.
Cinco partidos sin ganar, dos derrotas seguidas en casa y lo que es peor sin un patrón de juego. Como dijo alguien un día, “las crisis son oportunidades de cambio”. Y lo que está claro que esto es una crisis y que hay muchas cosas que cambiar…y ahora es el momento.
ÁS_FdN
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