Bendita entre las mujeres

Qué pasaría aquella noche Que de los cielos bajó El más bello de los Luceros Y en Sevilla, se quedó. En honor a la Santísima Virgen, Sevilla levantó un maravilloso…

Qué pasaría aquella noche
Que de los cielos bajó
El más bello de los Luceros
Y en Sevilla, se quedó.

En honor a la Santísima Virgen, Sevilla levantó un maravilloso monumento en la sevillanísima Plaza del Triunfo y donde cada 8 de diciembre, a la entrada de la madrugada, Sevilla celebra la singular y distinta fiesta de la Inmaculada.

Cientos de capas y banderas se agitan en la noche, al compás de bellas canciones interpretadas por tunas estudiantiles. La ciudad de Sevilla que fue de las primeras que defendió el Dogma de la Inmaculada Concepción, sigue celebrando cada año tan arraigada fiesta a la Madre de Dios.

Dicen que fue la tuna de Peritos Industriales, la primera en cantarle a la Virgen bajo el monumento levantado a la Señora, y como distinción al resto de las tunas, el cardenal Segura, les impuso en el año 1952 un fajín blanco y que a la fecha continúan llevándolos.

Sevilla entera se vuelca en celebrar la tan esperada fiesta, y donde miles de sevillanos se acercan a la Plaza del Triunfo, para vivir y disfrutar de esos momentos tan emocionantes y poder ver y escuchar tantas y tan bonitas plegarias dedicadas a la Madre de Dios.

En la mañana del 8 de diciembre, festividad litúrgica de la Inmaculada, y antes de la solemne función a María Santísima de la Concepción de la hermandad del Silencio, podemos escuchar algo tan singular como es “Los gozos de la Inmaculada” y que desde hace 15 años, le sección de clarines de la banda de nuestra señora del Sol, interpreta.

Son tres toques que desde el campanario suenan, a las 11,3O, 14,45 y 11,55, justo antes de la función a la Señora.

Sobre las 17,3O del citado día, y ante el retablo Mayor de la Catedral, un grupo de “ángeles” aunque popularmente se les conoce en Sevilla como los Seises, bailan su Danza Sagrada y repican sus castañuelas en honor de la Inmaculada Virgen María.

Asomada al balcón de los cielos
La Virgen María pensó,
Qué maravillosa es Sevilla

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Y qué grande es su corazón.

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Comentarios

3 respuestas

  1. Avatar de Jose Manuel
    Jose Manuel
    1. Avatar de el guerrero
      el guerrero
  2. Avatar de Antonio Borrego
    Antonio Borrego