Dice un viejo refrán que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
Pues esa es la historia que os vengo a contar. Realmente lo vetusto es el refrán ya que los acontecimientos se suceden a cada instante. Qué nos gusta una «mentirijilla»…
Poneos en situación, un personaje estrafalario, pantalón corto naranja, camiseta rota verde, zapatos azules, sombrero rojo y con reggaeton sonando en el móvil. Su compás no es debido ni a la música que sale de su terminal ni de los baches de la acera. O sea, que tiene una cadera normal y la otra a la altura del esternón…
Al lado suya, un joven vestido de beige, con gafas, pelito corto, zapatos humildes y muy silencioso… Su cara, sus movimientos y su forma de mirar detecta que ha mentido… Te he cogido!!! Y eso que el cojo no veas si se veía venir…
Hoy he sido testigo de una de estas jugadas «maestras»…
Tu alumna no puede dar clase porque está mala…¡¡ji Paco!! Hace unas semanas me dijo que hoy era su cumple…¡¡Qué casualidad!
Si te pones a pensar en uno mismo, cuántas excusas baratas ponemos al cabo del día por tal de evitar el NO.
No puedo ir que tengo dentista (un sábado a las 20:00h me quedo viendo el futbol)
No bajo a por el pan que me he torcido un pie (no tengo ganas de quitarme el pijama y pasar frío)
No tengo un duro en el bolsillo, tío. Lo siento. (te va a dejar dinero tu madre. Todavía me debes los dos euros que te preste el mes pasado)
Sube un post tuyo que tengo mucho trabajo en Alemania (todavía estoy destilando la papa de anoche y no tengo ganas ni de encender el portatil…jeje)
En fin, terminaré con otro refrán: te gusta mentir más que mear…He dicho.
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