Me paro unos segundos y, detenidamente, pienso en tu tema que traer a La Morada. Y pienso en ti…
Hoy eres tú la persona a la que me dirijo; en verdad siempre ha sido así ya que sin ti nada tiene sentido, como dijo Malú en su día.
Sin ti hoy no creo que estuviera escribiendo esto. Si lo hago es porque justo ahora se que me estás leyendo y eso me llena de satisfacción.
No tengo muy claro por qué lo haces, si es por aburrimiento, hobby, pasión por la lectura, porque eres amigo o simplemente porque te gustan nuestras cosas. Lo cierto y verdad es que hemos crecido una barbaridad y todo se debe a ti. Gracias y mil gracias a ti.
Esta locura, que como muchos sabéis era del guerrero que os escribe, se expandió y creció como la espuma gracias a nuestro esfuerzo y respaldado por los números y las personas, por las personas que nos leéis. Por los números tan fantásticos que vemos. El saberse leído impulsa a buscar cada hueco posible y sacar una historia de donde casi nunca la hay.
Hoy te escribo a ti, fiel lector, loco como nuestras locuras, como nosotros…. Seguro que riís con nuestras pamplinas y te emocionas con nuestros sentimientos. Nuestra única misión es esa, haceros felices abriendo nuestros corazones y dejándonos llevar por el espíritu de La Morada.
Gracias por estar ahí…
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