
Silencios se pasean, mirando por la ventana, echan un ojo a mi hermana que se peina y se maquilla.
Cuando hay fiesta, la vecina, se acomoda y se alborota, llena hasta el borde la copa y brinda con señas raras.
Cada cuando tienden ropa, tapando el sol de mi casa, los vecinos ya colmado hasta el borde de mi taza.
Manuela Sánchez
Me gusta apoyarme en la pared cuando llego al portal de mi casa. Los vecinos del primero ensayan Romeo y Julieta de Prokofiev. Son profesores de música. Él es bajito y menudo y ella es muy alta y desgarbada. Son una pareja irreal en una ciudad de ruido.
Calila
I
La vecindad como metáfora de esos ecos del alma compartida; vidas que respiran al unísono entre muros cercanos.
II
Los vecinos, reflexionaba la joven, eran espejos fragmentados de una verdad mayor: presencias dispersas que, como estrellas en un firmamento común, revelaban la constelación secreta de la humanidad.
III
Voces calladas y otras en grito,
Entrelazadas en escaleras infinitas que
Construyen vidas paralelas,
Invisibles a los ojos, visibles a los oídos y al olfato.
Nexos imposibles de romper. Vivencias.
Ordenados por bloques, respiran una misma realidad.
Anita
I
Entre todos esos muros delgados, los vecinos eran sombras que ignoraban la existencia ajena. Voces altisonantes, pasos insomnes, risas desmedidas; su ruido desdibujaba la cortesía. Parecían creerse dueños del aire compartido, ajenos a que el egoísmo convertido en hábito es la grieta más ruin en la convivencia.
II
Te dejo que extrapoles el primer microrrelato a la sociedad actual y verás que el vecino puede convertirse en tu prójimo y el relato se inunda de palabras malsonantes.
Nemesio Laverde
Nada más bajarme del taxi, miro hacía arriba.
Veo los balcones donde, por unos días, un año, todos los vecinos salían a aplaudir mientras la policía hacía sonar las sirenas mientras los sanitarios luchaban a muerte con la muerte.
Me embarga la tristeza al pensar.
¡Qué lastima que tenga que llegar un peligro mortal, para que nos unamos, qué lastima…»
La Renacida
I
Llevo viviendo diez años en el mismo lugar y aún hay vecinos que no conozco. No quiero. No necesito nada de ellos salvo su silencio y su indiferencia a mi paso. Perdón.
II
Se me viene a la mente de mi memoria un cuplé sobre un vecino, un taladro y el cuadro de una novia que ya era fea antes de que se le fuera la broca…
III
Vecinos… no encuentro el triple enlace por ningún lado.
Juanma García
“Cuenta conmigo. Solo tienes que llamar a la puerta. No lo dudes. Estoy aquí al lado.” Tras esta nota, una pandemia nos conectó por siempre. Y fuimos más que vecinos…
Patricia Delgado
Asomado a mi ventana,
mientras miraba al infinito,
me encontré con tu mirada
¡qué regalo tan bonito!
Ángel Salgado I
La ambigüedad de un vecindario: la libertad que deja de serla al ser usada.
Ángel Salgado II
Colmenas de sueños que acaban en nada. Vidas almacenadas en metros cuadrados. Números y letras entrelazadas. Saludos escuetos y cierres de puertas en la cara.
Bienvenidos a mi bloque, bienvenidos a nuestra casa.
Ángel Salgado III
Los del bloque 1 ganan a los del 3, si los del 4 empatan con los del 5, los del bloque 2 serán los campeones este año…
Ángel Salgado IV
Deja una respuesta