Las varillas golpeando, en arrítmico movimiento, su caliente pecho…

La mañana
Despierto, miro y no te veo.
Busco y nada encuentro,
respiro tu perfume, sediento,
convertido en recuerdo eterno.
Un capricho convertido en deseo
se escapó con mi propio anhelo.
El viaje
Harto de vivir en la penumbra,
dejando soñar al desconsuelo,
sonríe nervioso si la luz vislumbra
y mira a las nubes con recelo.
Sin camuflaje a la vista,
de frente, decido y sin complejo;
trepa, orgulloso, cual equilibrista,
a ver en el cielo, su reflejo.

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