
Lo vi, mientras paseaba,
Sonreía y me miraba….
Aceleré el paso, girando en la esquina, para evitar su mirada y esa sonrisa que me seguía donde quiera que iba.
Volví y lo miré, con su sonrisa aún ahí….
Él lo sabe…
Manuela Sánchez
Después de pintar los bancos, pintamos unas sonrisas en los árboles del parque. Fue el inicio de una nueva terapia. Los vecinos se abrazaban a los troncos y reían alto, sin miedo. Habíamos dado al barrio una nueva ilusión, pero el ayuntamiento nos multó por vandalismo.
Calila
I
Arbolito de feliz forma. ¿Cómo es que creciste así? Ligero te acarició el sol y radiante quedaste al final. ¿Te dejarán en paz en tu arboleda o sentirán celos de tu felicidad?
II
Roble alto y fuerte, siempre estuviste pendiente. De tu sombra disfruté y con tus hojas me cubrí de la lluvia. Mi arbolito de suave madera. Mi refugio preciado en el prado.
Espectro Errante
Cuenta la leyenda que el abrazo a un árbol menguará tu pesar y te proveerá de pura gloria para días venideros. Pareciera por momentos que un tronco sonriente agradeciera tal inocente gesto. ¡Sencillamente admirable!
Patricia Delgado
I
El árbol, con su tronco de sonrisa torcida me recordó que incluso en lo más herido puede inventarse un gesto amable. Y pensé que así, buscando luz en lo cotidiano, aunque duela, aunque escueza un poco ser mujer en este mundo, es lo más maravilloso del mismo.
II
Vi la cara pintada en el tronco y sentí que me guiñaba un ojo. Como si la ciudad quisiera decirme: “sigue, Anita, lo tuyo importa”. Y yo, testaruda y luminosa, le creí.
Anita
I
… Y cambiaría
Los altos edificios de la gran ciudad por paseos entre naranjos.
La comida rápida en el almuerzo por la sobremesa en casa de la abuela.
Las reuniones a deshora por las charlas a la fresca.
Y cambiaría tantas y tantas cosas… solo por volver a sonreír.
II
Una sonrisa grafiteada en un árbol: La gran incoherencia entre intentar ser feliz entre el alto standing y la sonrisa en el pueblo con los de siempre.
III
No tenéis que hacerlo, a nadie le gusta así.
No maltrateis el árbol, el tronco no tiene que sonreír.
Vuestro amor no es más grande por dejarlo plasmado.
Cuidad la naturaleza, que el árbol se sienta verdaderamente amado.
Rocío C Gómez
I
La sonrisa pintada en un árbol: lo más honesto que he visto hoy. No promete nada, no maquilla nada. Solo recuerda que hasta la madera soporta mejor la vida que muchos de nosotros.
II
Esa mueca grafiteada en el tronco es la metáfora perfecta del barrio: alguien intenta alegrarlo, pero nadie arregla lo que de verdad importa. Los barrios sonríen, mientras esconden sus penurias.
Nemesio Laverde
I
Al mal tiempo, sonrisa de árbol.
II
¡Qué feliz te veo, tronco!
III
Las grietas de su cara no pueden ocultar la felicidad de su cara.
IV
Un día, hace ya mucho, siendo un pequeño brote verde, se imaginó de árbol robusto y poco a poco se hizo ramita y desde aquel entonces, se aferró con las raíces a su decisión de ser feliz en la vida.
Juanma García
No creía en la reencarnación hasta que vi tu sonrisa en ese árbol.
Ángel Salgado I
Una sonrisa, los abrazos,
un simple gesto de amor,
son siempre necesarios.
La prisa, los encontronazos,
la rutina y el resquemor,
en los asuntos cotidianos.
Ángel Salgado II
Cecilia Peral Gonzalez says
10 noviembre, 2025 at 20:53Lo más importante para vivir es un abrazo, una caricia y una sonrisa,eso da fuerzas para vivir,un hola con agrado…. Pequeños detalles, los grandes sobran