
Lo que ves fuera, vive dentro. Y siempre está hablándote.
Luciana no soportaba a su jefa.
Le parecía fría, controladora, poco empática.
Cada palabra suya era un disparo a la autoestima, cada gesto una herida.
Y cada vez que salía de su oficina, Luciana se repetía por dentro:
“No soporto a la gente así. Tan arrogante. Tan distante.”
Hasta que una tarde, en una conversación con su terapeuta, algo la descolocó:
—¿Y qué parte de ti se parece a ella?
Luciana frunció el ceño.
—¿Cómo voy a parecerme a ella? ¡Es justo lo que yo detesto!
La terapeuta sonrió con suavidad.
—La ley del espejo no dice que seas igual…
Solo dice que lo que te incomoda del otro, refleja algo que no has querido ver en ti.
Esa noche, Luciana se quedó en silencio frente al espejo del baño.
Y por primera vez no se miró solo el rostro.
Se miró el alma.
Y se atrevió a preguntarse:
“¿En qué momentos yo también soy dura?”
“¿Cuándo me exijo tanto que me desconecto del amor?”
“¿A quién he querido controlar para no sentirme insegura?”
Las respuestas no llegaron con flores.
Llegaron con lágrimas.
Porque sí.
Había partes de ella que también eran frías, cuando tenía miedo de mostrar su ternura.
Partes que juzgaban, cuando en el fondo solo querían ser vistas.
Partes que hablaban desde el orgullo, para no confesar que se sentían pequeñas.
La ley del espejo no acusa, revela.
Cada persona que te molesta, cada situación que te irrita, cada emoción que no sabes gestionar…
es una puerta.
Y si en lugar de cerrarla, la cruzas, descubres algo esencial:
Lo que no aceptas afuera, es lo que aún no has abrazado adentro.
Lo que admiras en otros, también vive en ti.
Luciana no cambió a su jefa.
Tampoco se hizo su amiga.
Pero sí sanó su herida de exigencia, esa que la hacía querer ser perfecta para que la quieran.
Y desde entonces, dejó de reaccionar.
Empezó a responder. Desde su centro. Desde la conciencia.
🌿 Mírate.
No con juicio.
No con prisa.
Con compasión.
Porque lo que más te molesta, y lo que más te enamora…
habla de ti.
Y cuanto más te atrevas a mirarte de verdad,
menos necesitarás defenderte.
Y más libre serás.

Mirtha says
11 febrero, 2026 at 13:56Me encanto, que util para sanar y estar tranquilo