El Betis se marcha de Riazor con un 1-1 que deja sensación de oportunidad perdida, sobre todo por cómo había llevado el partido durante la primera parte. El equipo salió serio, tuvo el control y consiguió que el Deportivo apenas pudiera correr. Encima tocó rehacerse muy pronto de la lesión de Bartra, sustituido por Valentín Gómez, pero ni siquiera eso cambió demasiado el guion. Deossa volvió a tener mucho peso en el centro del campo y, justo antes del descanso, aprovechó un error del Dépor para asistir a Cucho Hernández, que no perdonó y puso el 0-1.
El problema llegó después. El Betis fue perdiendo metros y empezó a notarse claramente el desgaste de estos últimos días. Tres partidos en una semana terminan pesando, y hoy se vio. El Deportivo se soltó, comenzó a llegar por fuera y el partido pasó de estar bastante controlado a jugarse prácticamente alrededor del área de Valles. Pellegrini intentó refrescar al equipo con Isco, Bernal, Ceballos y Riquelme, pero esta vez los cambios no consiguieron recuperar el mando. Ahí faltó tener más balón, respirar un poco y, sobre todo, conseguir que el partido dejara de jugarse al ritmo que quería el Dépor.
Y otra vez apareció Álvaro Valles. El Deportivo terminó acumulando ocasiones y el portero volvió a sacar varias manos importantes para mantener al Betis por delante. Pero era demasiado tiempo defendiendo tan cerca del área y al final pasó lo que se venía viendo venir. En el minuto 87, Mario Soriano puso un gran balón y Villares apareció de cabeza para hacer el 1-1. Incluso en los últimos minutos hubo que sufrir para conservar el punto. Hoy Valles vuelve a ser importante, pero no puedes pedirle al portero que te sostenga todos los partidos cuando el equipo empieza a conceder tantas llegadas.
Da rabia porque el partido estaba para llevárselo, pero tampoco creo que haya que hacer un drama. 16 puntos de 21, terceros y llegando al parón después de un tramo durísimo en el que se ha ganado al Madrid, al Lille, al Villarreal y al Getafe. El empate es justo viendo la segunda parte y quizá sea el primer aviso de que, con Liga y Champions, gestionar esfuerzos va a ser clave. Hoy faltaron piernas y también un poco más de oficio para dormir el partido cuando tocaba. Se rompe la racha de cuatro victorias seguidas, sí, pero el balance sigue siendo muy bueno. Lo que fastidia es que durante 45 minutos parecía que los tres puntos estaban bastante más cerca de Sevilla.

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