Un gran Barça, un Betis valiente y un arbitraje que terminó ensuciando el espectáculo

Goleada del Barcelona a un Betis que quiso, pero no pudo.


El Betis cayó 2-5 ante el Barcelona en La Cartuja en un partido mucho más competido de lo que termina diciendo el marcador. Lamine Yamal abrió el partido con un golazo, pero el equipo de Pellegrini no se descompuso y encontró el empate por medio de Valentín Gómez. Rodri volvió a adelantar al Barça y, justo cuando el Betis estaba creciendo, llegó una de las acciones que empezó a cambiar el ambiente del encuentro: Lo Celso marcó el 2-2, pero el VAR terminó anulándolo por una mano previa de Cucho Hernández, en una jugada en la que el Betis reclamó además un empujón sobre el colombiano. Al descanso se llegó 1-2, pero con la sensación de que el Betis estaba compitiendo de tú a tú contra un Barcelona que ahora mismo probablemente sea uno de los equipos más difíciles de Europa.

La segunda parte terminó convirtiendo un partidazo en otra cosa. Gabriel Jesús hizo el 1-3 en una acción en la que el Betis volvió a protestar, esta vez por una posible acción peligrosa previa, pero Abde respondió prácticamente de inmediato poniendo el 2-3 y devolviendo completamente al equipo al partido. La Cartuja apretaba, el Betis estaba vivo y entonces llegó la expulsión de Facundo Bernal tras su enfrentamiento con Lamine Yamal. El uruguayo se equivocó entrando en esa situación, eso es evidente, pero cuesta entender que en un encontronazo entre dos futbolistas uno termine expulsado y el otro continúe jugando con una amarilla. Con diez y ante este Barcelona, la misión pasó de complicada a prácticamente imposible. Eric García hizo el cuarto y Dani Olmo cerró el 2-5 cuando el partido ya estaba roto.

Por eso pocas veces hemos visto a Manuel Pellegrini tan enfadado después de un encuentro. El chileno habló directamente de una actuación arbitral “lamentable” y “sin criterio futbolístico”, repasando el gol anulado, la acción previa al tercero del Barça y la expulsión de Bernal. Y aquí hay algo que conviene decir sin convertir la derrota en una excusa arbitral: este Barcelona no necesita ninguna ayuda para ganar partidos. Tiene calidad de sobra, probablemente podía haber terminado ganando igualmente y sus nueve victorias en nueve jornadas hablan por sí solas. Precisamente por eso da todavía más rabia. Cuando tienes a dos equipos jugando un partidazo, con el Betis agarrándose al 2-3 y La Cartuja metida de lleno, el arbitraje no puede convertirse en protagonista. Eso va directamente contra el espectáculo.

Y hay un dato que, como mínimo, invita a reflexionar. Esta semana no ha habido ningún árbitro español como colegiado principal en los 54 partidos disputados entre Champions, Europa League y Conference League. Ninguno. Sí ha existido representación española en funciones de VAR, pero no dirigiendo sobre el césped. Una semana concreta no demuestra por sí sola que la UEFA haya castigado al arbitraje español, pero el dato está ahí y resulta imposible no relacionarlo con el debate que existe desde hace tiempo sobre el nivel y, especialmente, sobre el criterio. Por algo será. El Betis debe quedarse también con sus propios errores porque encajar cinco nunca puede explicarse únicamente desde el arbitraje, pero hoy había un gran partido de fútbol en La Cartuja. Y durante demasiados minutos se terminó hablando más del árbitro que del Betis y del Barcelona. Eso es justamente lo que nunca debería ocurrir.

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