Ancianidad

En la penumbra del tiempo, las arrugas del pasado reposan en las manos temblorosas de los ancianos. Sus ojos cansados contemplan un océano de memorias, mientras las voces de la…

En la penumbra del tiempo, las arrugas del pasado reposan en las manos temblorosas de los ancianos. Sus ojos cansados contemplan un océano de memorias, mientras las voces de la juventud se desvanecen en la distancia. En la eternidad efímera de la vejez, el alma se despliega, liberada de las ataduras del tiempo.

Manuela Sánchez


Me agrada hacerme vieja. No me asusta ir perdiendo habilidades, que vayan apareciendo dolores, que la vista se desgaste… Pienso que es un logro acumular años. Tener el privilegio de llegar a la ancianidad y que me hagan descuentos. Lástima que muriera sin cumplir los cincuenta años.

Arancha Naranjo


I
La niñez, sueño.
La juventud, en busca del sendero.
La adultez, dura realidad.
La ancianidad, sabiduría concentrada en unas arrugas que sonríen al verte aparecer.

II
… Y le regaló su flor favorita: Nomeolvides.

Rocío C Gómez


Periodo de tiempo en el que no existen filtros, la experiencia acalla a los ineptos, la soledad es tu confidente y la positividad tu mejor aliada para afrontar el final del camino. Llamémosle, ancianidad.

Patricia Delgado


Inmerso en tu mirada hasta que todo acabe.

Ángel Salgado I

El tiempo pasa y cuando deje de pasar, habrá pasado.

Ángel Salgado II

Nacer, crecer, reproducirse, envejecer… Bendita ancianidad, cuanto se os echa de menos.

Ángel Salgado III


I

Meta vital, sentido de todo.

Camino diario que recorrer.

Sonrisas, penas hasta que

Sin anunciar, llega el final.

II

Envejecer es ley de vida, sí, pero que nadie me diga que es bonito. Aunque como dice mi compadre: “la otra opción es peor”.

III

¿Miedo a ser viejo? Miedo a la muerte…

IV

Ir cumpliendo metas en la vida te lleva a alcanzar la plenitud que muy pocos humanos alcanza. Solo espero, cuando llegue a ser anciano, si llego, haber dejado un buen legado y que todo me recuerden como una buena persona.

V

Unas manos arrugadas, un café “migao”,

un paseo por la sombra, un pañuelo bien “atao”.

Pasos lentos, paso firme. El peso de los años. Poso de sabiduría y de vivencias que puso sobre el piso todas las vocales en juego.

Juanma García


Alcanzarla presumiendo de arrugas en la cara y en el alma… Alma anciana, alma plena y feliz que vale por dos. Alzo mi cartón de vino y brindo por ello.

El Mendigo


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