Conversación muy interesante, deducciones, pensamientos, sinceridad ante todo y surge de los entresijos de mi estrujado cerebro el termino a porta gayola.
Muchos pensaréis que estaba hablando de tauromaquia, quizás de la terrible cogida de días atrás de Juan Padilla, quizás de la muerte del bueno de Antoñete. Nada mas lejos de la realidad, aunque con un puntito de comparativa.
¿Se pueden comparar formas de ser y actuar con jugarse la vida delante de unos cuernos afiladísimos seguidos por 550 kilos de fiera? Al peso, evidentemente no, pero según cual sea el momento lo mismo dicha circunstancia es tan fiera como el toro cuando le pones la muleta en la cara para que embista, tras una brillante tanda de banderillas…
Surgió este termino taurino, y recuerdo a Paquirri o Espartaco esperándolo en la Maestranza…, tras una conversación con un amigo que me llegó. Sin querer me tiró un piropo de esos que suelen decir los amigos cuando ni siquiera piensan en ello. O será quizás que analizo demasiado las palabras.
Según este amigo, mayor que yo década y media, si no fuera por mi forma de actuar y de decir las cosas tan “echao palante”, estaría donde quisiera (todo dicho ahora fuera de contexto. En su momento era totalmente ajustado al rigor de la conversación) Tras esas palabras y decirme que en una tarde le aporte más soluciones que otros en años, me surgió la tertulia que me trae aquí.
Pues si, soy así, siempre voy de frente, sin callar una palabra y con las venas en el cuello cuando algo me enerva. No puedo remediaron. No quiero…

Soy así, y reconozco que por dejar de serlo me arrepiento de no poner en su sitio a alguna persona que meses después me la jugó y ahora me veo con las ganas de haberle dicho las cuatro cosas que pensaba, y sin trabajo…
Siento deciros que tras mis primeros años de vida, años de vergüenzas, colores enrojecidos en mi cara a la mínima de cambio y no decir una palabra, una vez rota la burbuja en la que me encontraba, decidí ser así, mi evolución como persona me lleva al ataque, me lleva a la sinceridad llevada al extremo más radical, y esta también es una buena palabra: radical.
Como una vez lo catalogue, el espíritu «coleta» no debe desfallecer. Muchos me verán como un chulo, un niñato, un macarra que no sabe lo que dice. Yo a esos señores sólo les digo que me conozcan de verdad, que se quedarán sorprendidos con mi forma de ser y de tratar a los que quiero…Eso sií no pienso dejar de llamar a las cosas por su nombre, aunque ello me suponga ser vetado y no poder alcanzar alguno de mis sueños. ¿Sueños? Dejad de soñar y vivid vuestro sueño…
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