Letras, una detrás de otra y todas tras de sí formando palabras. Palabras que abanderan el sentimiento expresado en frases. Frases que una a una mantienen el deseo de saber la siguiente dentro de la misma historia. Historias que salen del corazón o de la mayor racionalidad entendida.
Letras, palabras, frases e historias son y con ellas sentimientos producidos sobre el lector, quizás sin nada que ver con lo que su autor sintió o quiso transmitir. Pero que bonito es sentir, lo que sea pero sentir.
Ya no siento que te hayas ido y ni me da pena, yo que siempre me acostumbré a sentir. Sentí amor y alegría y con el tiempo dolor y tristeza, pero sentía.

Ahora discurro sin ese sentir que me haga abrir mi alma y dejar que se desahogue. Como si estuviese en paz, con una tranquilidad que me intranquiliza. Vacío interno y aforo completo en mi espiritualidad.
Y si nos quitan el sentir, somos nadie, solo cuerpos que actúan por inercia u obligación, y cuando eso llega queda nada.
Tras el abrir y cerrar de la puerta, un día se quedó encajada. Sola a merced del viento que según su criterio marcaba el devenir de sus movimientos. Hubo un tiempo en que estuvo cerrada, ahora está a abierta. Abierta y con ganas de ver transcurrir sentimientos, de dentro a fuera y de fuera a dentro. Pero dispuesta sobre todo a sentir, dejando a un lado los cerrojos del viento.
Y esto son solo letras, palabras, frases y una historia surgida desde la racionalidad de mi corazón, el cual está sintiendo de nuevo.
ÁS_FdN
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