Mi Columna
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Las misiones y el silencio de los patios
Dicen que las Misiones de las Hermandades llevan la fe a los barrios olvidados, que son un puente entre la Sevilla luminosa y que más brilla en los altares y la otra, la que sobrevive entre bloques desconchados, patios con humedades y ropa tendida al viento. Pero si uno se detiene a mirar más allá…
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La Misión que atraviesa el alma
En el corazón herido de Sevilla, donde las calles aún guardan ecos de promesas rotas y la vida se abre paso entre muros desconchados, la Esperanza de Triana ha vuelto a salir, no como procesión, sino como misión. Una misión que no se impone, sino que se comparte, porque toda obra cristiana nace de la…
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La Sevilla que aún respira entre piedras
Pasear por esa Sevilla antigua que todos amamos, muchos contemplan boquiabiertos y otros tratamos de amar y mimar, es sentir cómo el tiempo, juez implacable que a su ritmo pone todo en el lugar que corresponde, se arremolina en cada esquina, en cada callejón, en cada macetón de patio vecinos, como si las fachadas fueran…
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El balcón de los abuelos
Hay balcones que no son de hierro ni de ladrillo, sino de memoria. En ellos cabe la infancia entera y la voz pausada de los abuelos. El nuestro tenía persiana verde que se enrollaba con un rumor de verano, un macetón de geranios que nunca se rendía y la bombona de butano que parecía esperar,…
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La dignidad del arte sacro sevillano
Sevilla es, desde hace siglos, un taller abierto al mundo. Sus calles, sus templos y sus cofradías han forjado un patrimonio artístico que no se reduce a la estética: es identidad, es cultura, es memoria colectiva. Cada retablo, cada palio, cada imagen salida de nuestras manos artesanas lleva consigo la verdad de un pueblo que…
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La felicidad: ese instante suspendido
La felicidad no es un destino ni una línea recta. Es un destello, un instante suspendido en el tiempo, una sensación efímera que se escurre como gotas entre los dedos justo cuando creemos haberla atrapado. No vive en los grandes triunfos ni en las promesas de eternidad, sino en los pequeños milagros cotidianos: el primer…





