Nuestros relatos

  • Que yo no quiero silla en Sierpes

    Que yo no quiero silla en Sierpes

    Yo sólo quiero pasearte Sevilla, perderme entre callejuelas, cual laberinto, donde no me importe encontrar la salida, pues es la grandeza de esta bendita tierra, perderse en ella. Que no quiero tanto protocolo, sentarme y verlas venir, en un espacio que dice ser privilegiado, que no, no se confundan. Que yo quiero llegar con los…

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  • La Herida de Bruja

    La Herida de Bruja

    A lo largo de los siglos, las mujeres que sabían sentían o hablaban demasiado, fueron silenciadas. A algunas les llamaron brujas. A otras, locas. A muchas más, simplemente peligrosas.No por maldad. Sino por poder. Y ese miedo ancestral no se fue con el humo de las hogueras. Sigue vivo, susurrando en la piel de muchas…

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  • Reencuentro

    Reencuentro

    El furor de un extraño ser. Una rosa negra. La lluvia en los pantanos. Y saber que jamás se encuentra quien debe. Viendo con ojos de otros aquello que no es. Cómo una sombra suspendida en un muro desgastado por los vientos sureños.    El que llama, ya no se encuentra. Huir, alguien lo dijo…

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  • Noche lluviosa

    Noche lluviosa

    Esta no es una noche cualquiera. He pasado la mejor tarde del mundo y me vuelvo a casa de madrugada, con la sensación de tener el corazón lleno y el alma a gusto. La lluvia que cae sobre mi rostro solo calma la ardiente pasión de mi piel y la soledad de la noche solo…

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  • “En verdad es obra de Dios, que no mía”

    “En verdad es obra de Dios, que no mía”

    Se le veía cansado, agotado quizás. Pareciera que su cuerpo se curvaba más de la cuenta, al menos era mi percepción, tras verlo caminar poraquella callejuela. Me percaté de ello tras contemplar su perfecta silueta enaquella pared que calcaba su figura cual boceto. Su cabeza ladeada un tanto cabizbaja, no me dejaba ver su rostro…

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  • Siempre Esperanza…

    Siempre Esperanza…

    Aquella pequeña criatura disfrutaba del paseo navideño junto a la familia. Se acomodó como pudo en la cesta inferior del carrito de María, entre peluches, pelotas y provisiones varias, garantizando el ´´por si acaso´´. Justo desde ese menudo espacio recóndito, pudo observar, plenamente fascinado, la que sin duda pronosticó, como la ciudad más bonita del…

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