Madres
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Microrrelatos de la chancla
Recuerdo a la abuela, con su mirada firme y la chancla en mano. «¡No corran por la casa!» decía, agitándola como un cetro. La risa se mezclaba con el miedo, y nosotros, siempre alerta. Aún ahora su chancla sigue sonando en nuestras memorias, esperando llegar a tener nietos para lanzarlas también… Manuela Sánchez Eva soñó…
