Nos visitaba en la tarde de ayer uno de los nuestros, un sevillista con mayúsculas, Don Joaquín Caparrós Camino. Y nos visitaba con un Athletic que cada día trata de jugar más la pelota, aunque sus ocasiones de mayor peligro llegaron a la vieja usanza. Un equipo que, debido a su autoimpuesta limitación, tiene su mercado y trata a la cantera como el principal valedor de su fútbol. Y que mejor para eso que nuestro Joaquín, que para algo nació en Utrera…final o principio de esa bendita carretera de niños que sueñan con defender nuestra sagrada camiseta.
Se presentó el Athletic en el Ramón Sánchez Pizjuán con ganas de jugar al fútbol. Sin especular, y siendo claro dominador de los primeros 30 minutos de partido. Llegando incluso a tener alguna ocasión de peligro. Luego tras el primero de Luis Fabiano, todo cambió. El gol llegó en una jugada en banda izquierda, cuyo centro de Capel (que solo hizo eso y un remate con la derecha al palo en la segunda mitad) no pudo rematar Kanouté y el balón le cayó al 10 sevillista que de zurda batió al portero rival. Cuando peor estábamos “abrimos la lata”. Y sobre el 45 un balón genial, picado con suavidad por encima de la defensa rival de Romaric (¿cuántos ha dado hoy?) que tras control de Luisfa se convirtió en penalti, para mí claro. Y Frederick no iba a perdonar. 2-0 al descanso, un resultado genial. Escuchando la radio (mientras veo tu/mi/nuestro Sevilla por internet), he oído barbaridades. Que si el penalti no debía de valer, porque Kanouté hace paradina…y más cosas. Lo que hace el malí no es paradinha ya que no está encima del balón, para empezar. De todas maneras si eso lo supiera hacer alguno del equipo de la capital pues ya se sabe lo que ocurriría ¿no?. Una pena.
Comenzó la segunda parte, sin cambios. Algo que me sorprendió, ya que Navarro tenía tarjeta y todo el peligro venía por su banda. Pero a éstas que aparece un jugador, defenestrado por la grada, insultado por la prensa y que a día de hoy ha recuperado “las ganas de jugar”. Ese jugador es Romaric. Se inventa un pase desde algo más de círculo central que O Fabuloso (hoy sí, simplemente porque ha querido) “pincha” con magistral clase y de sublime vaselina hace el tercero. Locura en Nervión, sonrisas en las caras (tanto de jugadores como de afición) y alegría en nuestros corazones sevillistas. Todo pintaba genial para nuestros intereses, pero no todo podía ser maravilloso. Creo que todos (o casi todos) veíamos que podía ocurrir, y ocurrió: expulsión de Navarro. Quedaba media hora en la que se nos podía complicar el partido, y así ocurrió.
Y con uno menos, Manzano quitó a Capel y a Luisfa (tuvo dos y las dos la metió, y no se peleó 😉 ) y entraron Perotti y Negredo. Konko, que había jugado en la posición de Jesusito (que de tiempo sin poder disfrutar de nuestro campeón), pasó al lateral. Dabo se marchó al lateral zurdo. Pero el equipo estaba descompensado. La banda derecha dejó de tener un interior, ya que fue Kanouté el que ocupo esa posición ( bueno, y ¡todas las posiciones!). Y claro, por ahí podía llegar el peligro cuando Konko hiciera la cobertura a Cáceres. Ya que nadie le hacía la cobertura a él. Así llegó la jugada del penalti, que supuso el 3-2 en tan solo 2 minutos. Antes de cabeza (cómo no J ) habían hecho el primero del cuadro bilbaíno. El balón colgado al segundo palo, donde solo estaba Konko para cubrir a dos rivales, llegó al jugador libre que remata y la pelota (que iba al rostro) es desviada con la mano. Penalti que para Andrés (¡otro!, aunque ya hacía tiempo), pero en el rechace nos acortan distancias. 3-2, con uno menos y aún quedaban 20 minutos.
Pero cosas del fútbol, a la siguiente jugada un pase genial (otro más) del 6 sevillista a Negredo acaba en otro penalti. Este, pese a que hay manos del defensa rival, no fue. Ya que había falta previa de Negredo. Pero aquí se equivocaron a nuestro favor, cosa que no ocurrió cuando el 9 rival (con una tarjeta) propinó un codazo en la cara de Renato, que con la norma en la mano es amarilla, y una y una son dos, y dos son roja. Y sin estar en el campo, no hubiera metido ninguno de los dos goles que hizo ¿no?. Cosas.
Con el 4-2 volvió la tranquilidad, y el Sevilla mantuvo la pelota sin mayor peligro rival. Solo con el tiempo cumplido, un balón al segundo palo donde solo estaba Konko (otra vez) para defender a dos, se convirtió en el tercero. Pero ya no había tiempo para más. Victoria importantísima, seguimos “vivos” y recuperamos la alegría en nuestro fútbol. Aunque hay que seguir trabajando y solucionar esos errores que en otras batallas nos pueden salir más caro.
Hoy me quedo con varias sensaciones. Ver que recuperamos a jugadores importantes, ver a Luisfa (aunque él se recupera y se pierde solo) hacer goles (desde Agosto sin mojar) y sonreír. Volver a ver que la pareja de los títulos se siguen entendiendo. ¿Cuántos goles llevan entre los dos? Y lo mejor ¿cuántos les quedan? J
Konko me ha gustado de interior, se le ve “más suelto”. Dabo estuvo correcto. Los centrales no han participado mucho, y por alto casi siempre han salido perdiendo. Capel ha participado poco, ha estado muy marcado. Mejor jugando sin balón, como en la jugada que remató al palo, que por cierto fue la jugada más bonita y elaborada del partido. Renato da ese orden y criterio a la hora de sacar la pelota jugada. Además yo sólo con verle controlar de pecho y hacer un sombrerito soy feliz ;).
Y qué decir del Gran Kanouté. Hoy ha jugado de delantero, medio, en banda…en cualquier sitio donde tu/mi/nuestro Sevilla le ha necesitado. Magistral desde los once metros. Se pone nervioso ¿no?. Qué pena la gente que pensaba que ya no servía…bueno, son los mismos para los que cuando llegó no servía. Cosas.
Pero hoy, para mí, destacaría a Romaric. Es verdad que es otro, está más fino, pide el balón, lo mima, no le quema como antes. Sus pases cruzan de banda a banda milimétricamente, y ahora también en profundidad y generando peligro real. Los dos balones a Luisfa en el penalti y sobretodo en el gol… me hicieron recordar (salvando las distancias, que ya veo las lenguas viperinas) esa época en la que un tal Daniel Alves repartía balones solo para empujarlas. Hoy ha sido el motor del equipo. Esperemos que continúe e incluso que mejore. Por pedir.
En definitiva, 3 puntos importantísimos que nos permite seguir arriba y cerca de los mejores. Y que nos proporciona moral para lo que se nos avecina: Copa, liga, Uefa…
Hoy nos visitaba uno de los nuestros, como un hijo para el sevillismo. Un orgullo para la familia roja y blanca. Como dijo Friedrich von Schiller, “No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”, y aquí todos sabemos que nos late tu escudo, Sevilla y que nos hierve la sangre roja… y blanca.
PD: Desde aquí mi alegría por la recuperación de Miguel García, que sufrió un desfallecimiento durante el partido del Salamanca. Muchas imágenes se me han venido a la cabeza, demasiadas. Esperemos que se recupere bien.
AS_FdN



