No sé cómo explicar como me siento, la verdad que no puedo hacer una crónica con la cabeza caliente. ¿Qué decir después de lo visto hoy? Pues… Pues… Pues… Es que no me salen las palabras, sólo puedo decir que no gana quien más oportunidades tiene, ni quien más pases realiza, ni quien más controla la pelota. NO. Gana el que las cuela y eso es lo que cuenta en esto del fútbol. El Betis tiene dos, las cuela; el Sevilla tiene ¿cuántas? Y no somos capaces. Ya lo advertí esta mañana en el trabajo a los compañeros catalanes, si el Sevilla le sale el partido bueno los goleamos, pero si le sale el malo… Pasa lo que ha pasado. Les regalamos dos fallos y dos goles. A remar a contracorriente en el partido de vuelta en Heliópolis. No se puede fallar tanto de cara a portería y depender tanto de un jugador que posiblemente se marche en el mercado de verano. Literalmente nos han comido y hoy Emery no tenía plan B. A pelear hasta el último balón en el partido de vuelta, a dejarse la sangre en todo balón dividido y cada vez que os miréis en el espejo ver que escudo lleváis en el pecho, ese que sienten tantas personas y que con tanta ilusión pasean por las calles de su ciudad tanto cuando ganáis como cuando perdéis. Y quiero terminar con esta frase: «Lo que hagáis en esta vida tiene su eco en
la eternidad» VIVA EL SEVILLA FÚTBOL CLUB