
I
La escalera sube, la verdina revela cuánto tiempo llevamos estancados. La sociedad aplaude el progreso, pero no limpia sus escalones: resbaladizos, viejos y siempre hacia arriba, sin mirar atrás.
II
Entre dos muros, la subida es angosta, húmeda y solitaria. Como quien intenta ascender en una sociedad donde todo aprieta, todo envejece, y nada cambia salvo la fachada.
Nemesio Laverde
I
Unos peldaños que dan vertido, una subida encrespada. Un pasillo que se encoge y no te fíes de la baranda. Traicionera verdina que mancha y resbala.
II
Si esta escalera no es sinónimo de lo difícil que es implantar la meritocracia en nuestras vidas, no sé yo ya…
III
¿Ángel de la GUARDA?
¿Calle que esconde y GUARDA o simplemente, la escalera del GUARDA?
De la verdina hablamos otro día…
Juanma García
Andaba yo por Altea durante la solana matinal de agosto y la encontré.
La callejuela más abandonada del mundo.
Abierta por ambos lados, lucía un cartel: «calle privada».
Y privada estaba de cuidados.
El verdín del abandono era el presagio de las matas que vendrían luego y de los arbustos y arbolado que la cubrirán en un futuro.
Unas escaleras descuidadas y peligrosas conducían a una plaza llena de silencio a ésta hora.
Y las pocas rejas que se conservaban estaban llenas de orin que las deshacía, como el verdín hacia lo propio con los muros.
En mi mente y en mis recuerdos, le puse nombre a la calle: » Calle de la escalera hacia el olvido».
La Renacida
Un callejón un tanto inquisidor fue testigo de excepción del devenir de aquellas lúgubres almas. Perdidas e incluso ya abandonadas. Una sombría escalera con verdina les conducía al más temido desaliento. No había escapatoria…
Patricia Delgado
En las fiestas de mi pueblo la tradición era lanzarse en zancos por las escaleras bailando al ritmo de la música. Hasta el año del diluvio en que las lluvias dejaron una escalera con verdina. No se salvó ni un danzante. Ahora se baila en una plaza plana y porticada.
Calila
I
Ella subió la escalera como tantas otras: con miedo a resbalar, con rabia por tener que hacerlo sola, y con fuerza, porque nadie más limpiará la verdina del camino.
II
Entre paredes agrietadas, aún húmedas por siglos de silencio, las mujeres trepan. Cada peldaño resbala, pero también recuerda: aquí seguimos. Subiendo, incluso con musgo bajo los pies.
III
En cada peldaño, una herida abierta.
Silencios antiguos cubiertos de verdín.
Con pasos temblorosos, subimos sin tregua.
Aunque el muro apriete, no vamos a huir.
La lucha se alza, angosta pero viva.
En la cima no hay trono, solo verdad.
Resistir es subir, caer, volver.
Así se escribe historia entre humedad y metal.
Anita
Camino dando tumbos por la escalera de la vida, evitando resbalar con la traicionera verdina, con la única esperanza que al llegar arriba me encuentre, esperándome, con tu dulce mirada.
Ángel Salgado I
Estrechas calles que esconden rincones inolvidables… Y algunas cuestas terribles.
Ángel Salgado II
Mejor me quedo aquí, abajo.
Ángel Salgado III
No hay escalón peligroso, si no restos del abandono sufrido.
Ángel Salgado IV
