
—S., si te gusta escribir, escribe.
—¿Pero te lo hago en verso o prosa?.
—Tú escribe lo que te inspire
que no te suponga una losa.
Tú sabes, que sea vistosa…
—¿Para ser vista sin ser arte?
—No es argumento que me valga.
—Será lo más que podré darte.
—Descorcha tu boli y cabalga.
Buen vino, a escribir y comparte.
—Qué bien estimulas, ¡canalla!.
—No incitaría si no lo vale.
—No soy poeta de tu talla
ni escritor que a ti te iguale.
Y habrá lector al que resbale.
—¡Y dale! ¡Que no se dan premios!.
—Sí, ya, lo haré como un bohemio.
—Tú vuelca como te sientas.
—¿Y si nadie me echa cuenta?
—¡Qué cabrón! ¡Bienvenido al gremio!
—¿Haré reír?. Llorar no puedo.
—Harás sentir, no tengas miedo.
—Daré pena, seré un bufón.
—Tendrás amor, darás consuelo.
—Tenerlo en vida es mi ilusión.
—Pues venga, a rimarte unos versos.
—Vale, me dejaré los huesos,
o en prosa libre unos besos.
—Lo que tú quieras, de corazón.
Milán, 1 de agosto de 2024.

Reyes Morales de la Vega says
4 noviembre, 2025 at 08:16Ohhhhh
Lo lei mientras desayunaba.
Artistazo.
Qué difícil el verso.
Valiente.
Cómo tú… más gente.