Microrrelatos

  • Disturbio

    Disturbio

    I Multitud enfurecida… ¿contra quién cargáis? ¿Por qué os enfrentáis contra la policía? Ellos sufren el mismo mal que vosotros, solo están ahí porque cumplen con su deber y su trabajo. Es su responsabilidad y su honor… no os alteréis contra ellos, ellos no quieren ir contra vosotros. II Puños alzados al cielo, a miles…

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  • Microrrelatos del banco de piedra

    Microrrelatos del banco de piedra

    Después de andar y andar, encontré un banco de piedra en el camino. Esperaba poder descansar, pero cobraban por sentarse cinco euros. Entonces pensé que tratándose de bancos era barato. Calila Tantas veces me senté sobre él, duro, sólido, sin poder si quiera moverme. Los pensamientos iban y venían esperando respuestas que nunca encontré. El…

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  • Chimenea

    Chimenea

    El humo brotaba de la boca de la chimenea, serpenteante. Algo en su interior se cocinaba sobre brazas ardientes… El aroma que Expedia hacia notar que ni era comida, aunque para eso serviría. Manuela Sánchez I Desde los tejados y las enaguas, un pequeño y curioso habitante observaba el bosque de chimeneas que refulgía a…

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  • Bocadillo

    Bocadillo

    El timbre no sonaba, yo me moría de hambre y la maestra no dejaba de explicar, que si las agudas, las llanas y las esdrújulas. Cuando dice mi nombre en alto y me pregunta ¿bocadillo? ¿Qué iba a responder yo? Pues de chorizo. Todos se rieron y Luisito dijo “llana”. Calila I Entre sus manos,…

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  • Microrrelatos de la música callejera

    Microrrelatos de la música callejera

    I Paseando por la ciudad nazarí, un ritmo me atrajo por los callejones. El rasgueo de la guitarra era un embaucador, despistó a mi corazón y sustrajo mi atención de mis quehaceres. Ese hombre, sentado en la escalinata de la catedral, cantaba una tonada que nunca había escuchado pero se me hacía familiar, una canción…

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  • Aparador

    Aparador

    Frente al aparador, me encuentro contigo, donde se pierden los recuerdos que no guarda el olvido. Ángel Salgado I Llegó el día que nunca quisimos esperar, tocaba recoger todo y empezar de nuevo en otro lugar. Con el camión en marcha completamente cargado, quedaba el aparador de la abuela por bajar. Un sexto piso sin…

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