Nuestros relatos

  • Alma boxeadora

    Alma boxeadora

    Sonaron los tres pitidos, agudos, breves, inconscientes. Mi cuerpo se movió solo, por inercia, sin necesidad de explicarle lo que hacer. Mis brazos volaban, golpeando el cuero del saco. Los guantes pesaban con dieciséis onzas, los más gordos, más pesados, más protectores.  Sin embargo no hay onzas que cubran el corazón, tu recuerdo aparecía entre…

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  • Eloísa y Relojito

    Eloísa y Relojito

    Había una vez, en la esquina olvidada de una biblioteca antigua, un reloj de arena. No era un reloj cualquiera, pues aunque parecía normal, con sus granos dorados cayendo lentamente de un lado a otro, guardaba un secreto que nadie conocía. Encima del escritorio donde descansaba el reloj, había libros polvorientos y estantes altos. El…

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  • Emilia // Eterna vida

    Emilia // Eterna vida

    EMILIALa silla se movió sola, se arrastró sobre los viejos tirantes de pinotea.El ruido del arrastre, se escuchó hasta en la cocina de la casa de la señora Paula.Emilia dormía, pero su mente no. ETERNA VIDAAbrió y cerró los ojos.Al día siguiente abrió y cerró los ojos.El tercer día, en su habitación, abrió y cerró…

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  • La mujer del espejo

    La mujer del espejo

    A los cuarenta y cinco, Laura se miró en el espejo una mañana cualquiera y no se reconoció. No por las arrugas, ni por la flacidez que tímidamente asomaba en la comisura de sus ojos. Fue por la mirada. Ya no brillaba. No como antes. Se quedó allí, quieta. El cepillo en una mano, el…

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  • Anda, llévame a Triana…

    Anda, llévame a Triana…

    Anda, llévame a Triana. Hace tiempo que no la paseo. Anda, consiénteme. Es cuando la calma roza el más alto de sus niveles, cuando respiro profundo y asiento, cuando de tu mano, no me suelto y aun así me pierdo. Anda, llévame a Pureza. Que el corazón se acelere cuando caminando vaya en su busca,…

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  • En la habitación

    En la habitación

    Él humedeció sus labios con los suyos empapados y su dulce sabor, es el placer en su boca. Recorrió cada poro de su piel con las yemas de sus dedos. Dos cuerpos en uno o solo uno en la imaginación del otro. El observó sus ojos ausente, escuchó su silenciosa respiración en sus oídos y…

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