aventuras
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Amores que nacen
Tumbado en la cantina de mi viejo amigo Kekoa, sentado cuatro palos mal puestos que le dicen silla y con mis botas encima de mi propio altar del vino, jarra en mano, brindaba por mis conquistas más recordadas con el gesto torcido y balbuceando en voz alta. Mi buen amigo Kekoa, que en su dialecto…

