
Golpearon a la puerta, sus ojos observaron, su mente creó la sombra errónea. Aguardo unos segundos, el silencio, la redondez de la luna reflejando la mitad de la noche. El eco de sus pasos regresando por el pasillo. Sus párpados cayeron ocultando lo inocultable.
La noche siguiente. Fugaz la luna en una nueva semana.
La misma puerta y su mente creando sombras que ilusionan su corazón. La necesidad de un regreso.
La cadencia de sus pasos por el infinito y frío pasillo. Cerrando sus ojos con el paisaje del universo guardado en la memoria de sus pupilas.
