Mis más cordiales saludos a los miembros y seguidores de La Morada del Guerrero.
Aquí estoy, deseada, como no podía ser de otra forma, por el Guerrero de esta tribu. Y es que, aunque en la antigüedad las mujeres estaban relegadas a un segundo plano, los hombres nunca han sido nada sin una mujer a lado.
¿Existe el Infierno? ¿Existe Dios? ¿Resucitaremos después de la muerte? Ah, no olvidemos lo más importante: ¿Habrá mujeres allí? (Woody Allen).
Pero yo no estoy aquí como gladiadora feminista de esta tribu. Mi objetivo no es liderar tal ofensiva, pues no tendríamos rivales.
Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo (Napoleón Bonaparte).
Y es que, por mucho que tanto hombres como mujeres se empeñen en mostrar su autosuficiencia, el hombre y la
mujer se necesitan mutuamente. A nosotras nos encanta cuidar, sentirnos necesitadas y rebosamos comprensión. Pero también nos gusta ser cuidadas y protegidas por el hombre., mas no significa que no sepamos protegernos y ser destructivas cuando se requiere. Sabemos mostrarnos débiles e indefensas cuando es nuestro capricho…Y audaces y precisas ante un deseo… Podemos desmontar vuestra firmeza con sólo una mirada. Podemos…
Una mujer puede cambiar la trayectoria vital de un hombre (Severo Ochoa).
Lo cierto, y es precisamente el sexo masculino el que se encarga de comunicarlo continuamente, es que la mujer tiene una aureola que la envuelve absolutamente irresistible para ellos. Cuántas veces hemos escuchado: ¡No hay quién las entienda…! ¿Y acaso no es ese uno de los atractivos de la mujer? ¿No os gusta que os sorprendan continuamente? ¿Para qué queréis entendernos?
Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas (Groucho Marx).
Colaboraré en este magnífico blog con mis opiniones, mi sabiduría y mis sentimientos.

