
Hola, miedo.
Sé que estás ahí.A veces susurras, otras veces gritas.Te escondes en el perfeccionismo, en la necesidad de controlar, en el “no estoy lista todavía”.Te camuflas de productividad, de exigencia, de comparación.
Te he escuchado tantas veces que, por momentos, creí que eras yo.
Me dijiste que debía hacer más para valer más.Que si descansaba, me quedarían atrás.Que debía ganarme el amor, el reconocimiento, el lugar.
Y te creí.
Pero hoy, después de tanto correr, me detuve.No porque no pudiera más, sino porque ya no quiero seguir sin mí.
¿Sabes? No estoy aquí para luchar contigo, sino para entenderte.Tú naciste cuando era niña, cuando pensé que debía convertirme en otra para ser amada.Pero esa niña ya no está sola. Estoy yo con ella.
Y tú, miedo, no vas a irte… pero ya no vas a manejar el timón.
Voy a crear, a descansar, a equivocarme, a sanar, a ser imperfecta… y aún así, voy a valer.
Porque no tengo que ganarme mi existencia.Porque ya soy suficiente. Aunque no haga nada. Aunque no lo logre todo. Aunque solo respire.
Gracias por intentar protegerme.Pero ahora puedo cuidarme yo.
Con amor, una mujer que está aprendiendo a recordarse entera.

María del Mar redondo Alcocer says
13 noviembre, 2025 at 07:42Me ha dado mucho en que pensar. El miedo me está paralizando, no me deja vivir.